En una sociedad como la nuestra, en la cual, en términos generales, la mitad – 50% – está caracterizada por indicadores de pobreza y de ese porcentaje, otro 50%, que vendría a ser un 25% del total – está en el umbral y dentro de la miseria, y en un país con bajo crecimiento económico de sus indicadores económicos y con bajísima actividad de su mercado interno, con bajo nivel de ahorro, con un salario mínimo rígido, inflexible y determinado por el factor inflación oficializada, distante de la inflación real, que, anualmente no es superior al 4% de incremento al salario mínimo y, finalmente, con una reafirmada concentración de la riqueza inequitativa y desigual que consolidad la amplia brecha entre ricos – aproximadamente un 10/15% – que lo tienen todo y una mezcla de clases entre clase media y los pobres – un 85%/90% – que son sumamente sensibles económica y financieramente hacia los satisfactores económicos y sociales, el que un grupo económico obtenga ganancias exorbitantes, es una ofensa y motivo de escándalo y debería llamar la atención de quienes son los líderes sociales y dictan las leyes para que fueran menores las ganancias y mayores los beneficios para la sociedad nacional, mayoritaria.
El sector bancario obtuvo utilidades por 23 mil millones al cierre del primer trimestre de este año, lo que representa un incremento del 22.5% en sus ganancias, con respecto al mismo periodo, pero del 2013.
El llamado grupo de los 7 – BBVA, BANAMEX, SANTANDER, BANORTE, HSBC, SCOTIANBANK E INBURSA – concentraron el 80% de ese volumen de ganancia.
Ciertamente estas ganancias se pueden ubicar como negativas, si le descontamos los montos de los fraudes, la venta, entre las instituciones financieras – de las AFORES – y al crecimiento del monto de sus carteras vencidas, pero como los bancos nunca pierden y cuando pierden, acuden al famoso recurso último: el alto interés de beneficio a la sociedad, jamás pierden y tiene todo a favor.
Las instituciones financieras obtienen sus altísimas ganancias de los intereses naturales por préstamos, de los moratorios y de las comisiones por servicios bancarios, particularmente del sector dinero de plástico y del bajísimo interés que pagan a los que depositan sus ahorros en los bancos, para que cumplan su función de prestar, pero lo hacen poco y dos veces más caro que el monto del interés que pagan a los depositantes de su dinero en los bancos.
El estado está feliz porque como todas las acciones-comisiones-intereses le dejan impuestos, en tanto a Hacienda se le pague lo que le corresponde, todo está muy bien, pero esto debe cambia: La mayoría de la Banca Mexicana cobra más altos sus servicios aquí que en sus países de origen, en donde está su matriz.






















