Los sucesos escandalosos – de trata de blancas, prostitución, desfalcos, fraudes maquinados, mala administración, quebrantos financieros, vinculación con delincuentes y delincuencia organizada, etc., etc. – unidos a protagonistas políticos que se están viviendo en el estado y en la geografía política nacional, ubicados en el concierto del país, en donde está sucediendo algo similar, particularmente en los estados en los cuales se dio una alternancia – como en el Distrito Federal, Guerrero, Chiapas, Tabasco, Oaxaca, Sinaloa, Baja California, Coahuila, Tamaulipas, etc., etc., pudieran ser heraldos de que las formas políticas, protagonistas políticas y generaciones políticas ya están dando muestras de que están siendo inoperantes, fallidos.

Particularizando en nuestro estado, los inéditos, pero ya no tan escandalosos hechos, muestran que se necesita o se anuncia un cambio generacional; que las redes de coadyuvancia, acuerdo, trato, respaldo y negociación política de hace 30, 25, 20, 15, 10 y hasta 5 años ya no están siendo productivas, dentro del marco de la ley y de los usos y costumbres legales; tanto los formatos, como los grupos y personajes protagónicos.

Podría pensarse que son los institutos-organizaciones políticas los que como organismos sociales vivos no están respondiendo a las actuales circunstancias del momento y que deberían cambiarse, pero lo que se está manifestando desde hace casi una generación es un creciente alejamiento de los partidos políticos por parte de la sociedad y se muestra imagen de que los procedimientos partidistas para la representación, designación de candidatos no están siendo eficientes, pero la realidad que sí; lo que no está siendo, mayoritariamente, son los operadores. LO cierto es que los partidos políticos son instituciones-organismos sociales integrados-conformados por hombres y son ellos, los que por sus intereses transforman, orientan, dirigen y gobiernan todo. No los partidos.

Son los hombres lo que se equivocan y no los partidos.

Otro hecho posible es que el cambio que se anunció y operó en 1982-1988 no ha cumplido sus expectativas y está inconcluso porque los guías políticos se perdieron y nunca supieron a dónde llegar, razón por la cual esta generación carece de guías o los guías-líderes sociales, desubicados de sus círculos sociales, administraron todo para su provecho particular o grupal.

Lo que sea o haya sido, lo cierto es que en la política de representación popular-electoral soplan vientos de cambios generacionales de cambio y no únicamente de edades sino de participación: Jóvenes, física y biológicamente y jóvenes, política-física y biológicamente. Y no solamente en protagonistas; también en formatos y fórmulas para construir mayorías y consensos, por lo que los candidatos, y los que resulten electos – por la voluntad de cambio de la sociedad-electores – serán una sorpresa.

Y no falta mucho para saberlo