En base a la realidad y a ese futuro que está perfilado por las llamadas reformas estructurales, los monopolios estatales – PEMEX y CFE – dejarán de serlo y, lentamente, el sector privado – internacional – irá interviniendo hasta que sea un competidor protagónico de la vida económica del país.

A partir del 18 de marzo y la posterior estabilización, desarrollo y maduración-época dorada tanto de Petróleos Mexicanos, como de la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza del Centro y de la Comisión Federal de Electricidad, el sector energético fue factor de estabilidad económico-social: Gasolina, gas y energía eléctrica a mano y barata.

Con el arribo del estilo, formato y sistema neoliberal de las formas de producción, los llamados tecnócratas y el neoliberalismo, esa concepción nacionalista y popular donde el Estado era el eje y dirección de la vida económica del país y de su sociedad, inició su término y a partir del fin del sexenio de José López Portillo – 1982 – e comienzo del de Miguel de la Madrid Hurtado, el Estado fue siendo separado de la vida económica del país y como punta de lanza fue considerado, Gordo, Ineficiente, Caro y Lento en la respuesta social y su papel cambió: de ser protagonista, ahora fue siendo, y ya es, testigo de calidad, pero proclive al sector privado. Poco a poco, desde ese sexenio el gobierno Federal fue entregando, privatizando, desincorporando todos los activos del Estado, con la presunción aseverativa de que todas las propiedades del Estado eran ineficientes, gordas, corruptas, populistas, demagógicas y lentas en el servicio, a más de ineficientes.

De nada sirvió la Historia ni el desarrollo de nuestra sociedad y casi de tajo, el sistema económico nacional cambió y el péndulo de nuestra Historia se hizo hacia el sector privado considerando que así habría más trabajo, más competencia, abaratamiento de la vida y se obtendría, únicamente con las leyes del mercado, mejor y más equitativa distribución de la riqueza, haciendo a un lado la función del Estado, únicamente como observador y normativo y más trabajo y mejores salarios, crecimiento macro y micro económicos, etc.

Así las cosas, si la Nueva Ley de Hidrocarburos es votada tal y como está: las nuevas estaciones expendedoras de gasolinas y diésel – privadas, como lo son casi todas las que están en funcionamiento en el país, lo mismo sucederá con las gaseras – NO NECESITARÁN COMPRAR A PEMEX SUS GASOLINAS PARA VENDERALAS AL PÚBLICO.

Será sumamente interesante ver y analizar el comportamiento de la sociedad en colectivo, porque la finalidad de toda empresa privada es la utilidad y veremos si realmente la competencia tiene como efecto la reducción de precios y la eficiencia en el servicios y calidad de los productos o si, como indica la lógica, resulta todo lo contrario.