La Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal del año 2012, prevé una recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de 747,986.1 millones de pesos respecto de dicho ejercicio fiscal, mientras que la relativa al 2013 consigna la cifra de 818,095.4 millones de pesos, un incremento en un poco más de 70 mil millones de pesos.

En un ejercicio legislativo verdaderamente rápido, los legisladores federales aprobaron sin mayor preocupación la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación para el año entrante, seguramente sin percatarse de una situación en especial: el artículo 21 de dicho ordenamiento vigente a partir del día 1º. de enero de 2013, en su apartado I, numeral 6, letra a; al establecer la tasa del ISR para el ejercicio fiscal de 2013 al 30% cuando la tasa vigente estaba establecida de un 29%.


 

La historia del incremento de la tasa del ISR del 28% en el ejercicio fiscal 2009 al 30% en los ejercicios fiscales de 2010, 2011 y 2012, deriva de un artículo transitorio (2-I-a) de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR)creado por la anterior legislatura federal publicada el 7 de diciembre de 2009, en vigor a partir del 1º. de enero de 2010; mientras que para el ejercicio fiscal de 2013 se establecía una tasa del ISR del 29% (2-II-a) tasa que hoy, mediante la Ley de ingresos del año 2013 el legislador federal sin percatarse de lo que aprobaba, adecúa la disposición transitoria de la LISR para fijar la tasa para el próximo ejercicio fiscal y subsecuentes en un 30%, situación que ha causado el malestar generalizado de la clase empresarial mexicana por la falta de solidez de las promesas legislativas de incrementar la tasa durante tres ejercicios fiscales y posteriormente reducirla de manera gradual en 2013 para efecto de que en 2014 permaneciera la tasa del 28% finalmente.

Lo anterior pareciera un galimatías y pienso que lo es, sólo que sino tenemos conocimiento de nuestra historia, bien se ha dicho que estamos condenados a repetirla, y hoy al no existir mecanismos para revocar el mandato a los legisladores, lo único que nos queda es el derecho (el 10 de agosto de 2012 la prerrogativa se transforma en derecho) a votar de manera distinta en la próxima elección federal.

Pareciera entonces que el legislador es un ignorante y que como representante popular realmente no cumple con la característica de nuestro estado mexicano de ser un país representativo que recoge el artículo 40 Constitucional, que ante la no creación de nuevas contribuciones federales, el mecanismo de incrementar la recaudación es mediante la permanencia de la tasa del ISR en un 30%.

Esta falta de congruencia legislativa se traduce en una demagogia tributaria que espanta las inversiones económicas y la creación de empleos establecidas bajo un esquema proyectado en 2009 y que hoy en 2012 no se respeta ni para 2013 ni en adelante.

México respecto de la tendencia mundial cuenta con una tasa del ISR relativamente baja, sin embargo no se puede comparar la atención que puede recibir un ciudadano de Aruba o Suecia con tasas gravables del 58.9% o 56.6% respectivamente, de los servicios que recibimos del gobierno de nuestro país.

No es desconocido que la OCDE marca lineamientos a los países integrantes para homogeneizar las tasas impositivas respecto de los impuestos directos de carácter personal como el ISR, que hoy México no sólo recibe directrices de organismos mundiales en materia de educación, sino en el aspecto de la recaudación fiscal.

El mensaje legislativo que recibimos los mexicanos con este tipo de legislaciones y reformas, es que no son más que servidores de su filiación partidista y no verdaderos representantes, son serviles ante el mandato de la extinta figura hoy retornada al poder del presidencialismo, el que a su vez obedece no a su pueblo, sino a otro poder factico: el dinero mundial…