C.P. Manuel Montes y Arroyo
En el primer cuatrimestre de 2026 los ingresos públicos fueron menores a lo presupuestado en 92,205 millones de pesos; sin embargo, el gobierno redujo el gasto en una cantidad mucho mayor, equivalente a 351,083.9 millones de pesos esta situación obedece a las severas restricciones que impone la elevada deuda pública —hoy de 18.6 billones de pesos, cerca del 50% del PIB— y el alto costo financiero que genera y esa situación explica que varias dependencias y organismos recibieran mucho menos de lo aprobado en el presupuesto.
Un aspecto muy importante que indica que México tiene serios problemas financieros es que el Costo de la Deuda Publica de 2026 es por la cantidad de $1.572 billones de pesos y que se tienen que cubrir de Pensiones y jubilaciones: $1.704 billones de pesos y esos dos conceptos sin señalar algunos otros nos hace constatar que existen serios problemas financieros.
Al revisar cómo se aplicó el presupuesto de egresos en el primer cuatrimestre de 2026, considero importante comentar tanto la reducción general en el gasto como los recortes más significativos en algunas dependencias.
La reducción en todo el cuatrimestre fue 351,083.9 millones de pesos ya que el gasto neto presupuestario programado para enero-abril de 2026 fue de 3,526,696.8 millones de pesos y el gasto efectivamente ejercido fue de 3,175,612.9 millones de pesos.
Las dependencias que tuvieron mayores reducciones a las que tuvieron si nada más se hubiera reducido el monto 92,205 millones de pesos que fue el menor a lo presupuestado son las siguientes:
Pemex dejó de ejercer alrededor de 95 mil millones de pesos, lo que evidencia la presión de menores ingresos petroleros y la dificultad que tuvo el gobierno para sostener las transferencias fiscales previstas.
CFE cerca de 40 mil millones, lo que muestra el impacto de menores ingresos energéticos y subsidios
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes redujo unos 12 mil millones, afectando proyectos de inversión.
El Sector Salud recortó cerca de 18 mil millones de pesos, lo que redujo programas prioritarios y restringió el alcance operativo de los servicios públicos esenciales en este inicio de año.
Los órganos autónomos (INE, INAI, Cofece, entre otros) tuvieron una reducción cercana a 2.5 mil millones de pesos, lo que implicó ajustes en sus operaciones durante el primer cuatrimestre.
Como las participaciones federales que se entregan a las entidades federativas no es un organismo del Gobierno Federal pero esta en el presupuesto ya que es una obligación del Gobierno Federal entregarles lo que les corresponde de la recaudación de impuestos federales y como de algunos impuestos no se recaudo lo que se tenia presupuestado y por ello no se les cubrieron alrededor de 23,225 millones de pesos, y es importante mencionar que ese faltante refleja directamente la caída en la recaudación tributaria y que se tradujo en menor liquidez para estados y municipios, ya que las participaciones son recursos no etiquetados que constituyen la principal fuente de financiamiento local.
Las universidades públicas también recibieron menos subsidios de los calendarizados en el primer cuatrimestre. Aunque los montos son menores en comparación con las grandes empresas estatales, la diferencia afecta directamente la operación cotidiana, la cobertura educativa y la inversión en investigación. Incluso con el presupuesto completo, las universidades enfrentan rezagos en infraestructura y dependencia casi total de las transferencias federales.
En conclusión, el análisis del primer cuatrimestre de 2026 muestra que el gobierno no sólo enfrentó menores ingresos, sino que se vio obligado a reducir el gasto en una proporción mucho mayor debido a la presión que ejercen la deuda pública y su elevado costo financiero.
El hecho de que en todo el año se deban destinar 1.572 billones de pesos a intereses de la deuda y 1.704 billones a pensiones y jubilaciones refleja que más de una cuarta parte del presupuesto nacional está comprometida en obligaciones ineludibles, dejando escaso margen para inversión productiva y gasto social.
Esta situación confirma que el ajuste en dependencias estratégicas —Pemex, CFE, Salud, universidades y participaciones federales— no responde a una política de austeridad voluntaria, sino a la falta de liquidez derivada de problemas estructurales de las finanzas públicas.
En conclusión, como pueden observar el análisis del primer cuatrimestre de 2026 demuestra que el gobierno no solo enfrentó menores ingresos, sino que se vio obligado a aplicar un freno al gasto de forma desproporcionada debido a la presión de la deuda. El hecho de que más de una cuarta parte del presupuesto anual esté comprometida en intereses y pensiones (3.276 billones de pesos combinados) deja un margen raquítico para la inversión productiva y el gasto social.
El presente lo elabore con base a lo que leí en una publicación de México Evalúa , en Boletín de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como a preguntas que le hice a sistemas de inteligencia artificial que a la vez de sus respuestas me orientaron a localizar en internet datos oficiales, y este tema lo vi en varios medios de comunicación.
























