Los recientes sucesos de procuración de la justicia – que por el perfil y currículum vitae de la persona – o personas – se vinculan con lo que llamamos política y nos hacen pasar del asombro, al escándalo y a la reflexión.

Del asombro porque no se esperaba nada parecido ni en el umbral de la pers0ona bajo vigilancia, resguardo o presentación; nadie se lo esperaba; sin bien es cierto que desde hace tiempo, años y días, existían rumores sobre sus relaciones personales con la parte oscura de la sociedad, así como afirmaciones acusatorias sobre el mismo asunto, invariablemente dio la cara y hasta publicó una carta abierta en la que enfrentó los rumores y se dijo sujeto al escrutinio público. Al escándalo porque es imposible aceptar que haya tenido la capacidad, la habilidad para ocultar, encubrir todas sus relaciones, como complemento, haya sido autónomo para actuar tan sutilmente. Lógicamente, sus jefes – de quien fue coordinador de campaña y socio-aliado receptor de su capital organizativo-político- – debieron conocer, autorizar y contemporizar con sus relaciones. Sería una ofensa a la inteligencia de todos que se pensara y actuara en el sentido de que actuó sólo – en su caso y sin conceder -. Sus aliados serían, igualmente culpables – en sus casos – pro omisión: Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le detiene la pata. La reflexión, porque es sumamente curioso que circulando tantos rumores y tantas afirmaciones, y hasta documentos, únicamente se le investigue a él, ¿Por qué no se investigan a los causantes del quebranto financiero del estado? ¿Por qué no se investigan a los altísimos mandos de la administración? Esos nombres suenan, sonaron, más que el suyo. ¿Será que los apellidos pesan y se actúa más por matiz político y negociaciones que por plena acción de la justicia?

Dentro de las reflexiones está la imagen que ofrece Michoacán: una administración sucia, oscura y no por escándalo de frivolidades en el vestir, conquistar a la novia y tener relaciones en helicóptero o enriquecimiento inexplicable o perversidad en el uso del poder o excesos en la acción de gobernar; si no algo verdaderamente inédito: Vinculación con la delincuencia organizada, supuestamente.

Tal como se ven las cosas, imparcialmente, esta acción está incompleta y coja y su radio de acción debe ser circunferencial – en realidad – tal como lo afirmó el secretario de gobernación: Hasta el fondo, llegue a donde llegue; de no ser así, este hecho olería a un guiso muy condimentado y negociado. Y sería muestra del uso de dos medidas y utilización de ley de forma selectiva, que tanto se le criticó a Luis Felipe Calderón Hinojosa, a Vicente Fox, a Ernesto Zedillo y a tantos otros.

Finalmente, hasta el momento, se ignoran los cargos y quienes lo acusan y se está especulando sobre rumores, pues pruebas materiales no existen y si existen, no se muestran y se espera que actúen las instancias investigadores procuradores e impartidoras de justicia.