En el océano de confusiones que rodean al endriago que son las llamadas autodefensas existe algo mal oliente: un recurso, una fuerza, ¿genuina? Que nació, se organizó como respuesta a la omisión, incumplimiento, incapacidad y hasta complicidad – de los mandos políticos y policiales – de una serie de responsabilidades por parte del gobierno-Estado – en sus tres niveles de gobierno – fue utilizado ilegalmente por el gobierno – del Centro y del estado – para enfrentar a las organizaciones regionales delictivas y ahora presenta fisuras, grietas y hasta fracturas.

Las instancias jurídicas nacionales superiores – la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Comisión nacional de Derechos Humanos y personalidades del sector jurídico, en su momento – , señalaron que las autodefensas eran y son ilegales; que nada las justificaba. Sin embargo se continuó haciendo uso de ellas.

Dado que fue bastante el clamor – dado el peso de quienes lo hacían – sobre este asunto, se intentó justificar su uso con aseveraciones como:”Las autodefensas se institucionalizarán al incorporarse a los cuerpos de Defensas Rurales. Estos cuerpos serán temporales.

Curiosamente estos cuerpos – los Defensas Rurales – ya no existen, ni en los desfiles, así que…

Recientemente, en su última visita a Michoacán, el presidente de la República afirmó que”La seguridad es tarea propia del estado y no puede ser sustituida por parte de grupos organizados de la sociedad. Los grupos civiles que de forma GENUINA quieren coadyuvar con la seguridad de sus comunidades deben hacerlo mediante LA VÍA INSTITUCIONAL. El gobierno no alienta la presencia de grupos de autodefensa”, dejando más confusa la situación, que por demás, conceptualmente, reafirma el origen de las autodefensas: GENUINO INTERÉS DE COADUVAR EN LAS ACCIONES DE SEGURIDAD DE SUS COMUNIDADES, PERO DENTRO DE LA VÍA INSTITUCIONAL.

Estos cuerpos, como están en este momento, no son nativos de cada una de las poblaciones; son cuerpos paramilitares y, está la pregunta: ¿A quién obedecen? Es lógico suponer que a quién les paga y les respalda y protege con impunidad.

Lo cierto es que las autodefensas son una papa caliente y su calor está siendo insoportable y presenta signos inequívocos de descomponerse.