Como dicen que dijo Carlos Salinas de Gortari cuando, en funciones de Presidente de la República vio el desastre, la inundación, provocada por el desbordamiento de drenajes y río que rodean a Chalco, estado de México… ¡esto supera la capacidad de asombro!
En no más de setenta días, la administración Federal ha superado la capacidad de asombro y lo hecho en esos poco más de dos meses, mostrarán sus efectos con el pasar de los días, meses y años…pasará mucha, bastante, agua bajo los puentes para que se vuelva a ver y conocer algo parecido…
Primeramente, la captura del criminal más buscado por tres administraciones federales. Joaquín, el Chapo, Guzmán Loera. Con todo y que se sabe que su captura no terminará con su organización, es muy significativo el haberlo detenido y someterlo a juicio por los delitos que cometió. ¿Será posible que el Estado mexicano congele sus cuentas y se apropie de sus depósitos?
Segundo, la declaración que de preponderancia en el área de telecomunicaciones y televisión, que realizó el IFT el pasado viernes 7 del presente. Jamás en los últimos quince años se había tomado una determinación de esa magnitud y de efectos sumamente profundos en estas dos industrias. Con todo y que las probables imperfecciones surgirán en los tribunales, esa determinación cambiará muchas cosas y se restablecerán los equilibrios.
Tercero, la licitación de nuevas cadenas nacionales de televisión. De este asunto se había hablado por casi dos sexenios, pero nunca se mostró voluntad política. Ahora sí, y la cosa va derecha la flecha y en serio: El Estado determinó hacerlo y ya mostró su voluntad política y se da por descontado que se acabó el duopolio de TELEVISA Y TV AZTECA.
Cuarto, la ley de competencia. Esta ley que se debate en el H. Congreso de la Unión concede al entre antimonopolios herramientas para contribuir realmente a la competencia. A muchos actores del sector privado les preocupa, lo que en términos de lo que pueda representar la ley, y eso es síntoma de que será relevante, si no, ¡ni hubieran reclamado!
Quinto, el poner al descubierto el escándalo de Oceanografía. ¡Miles de millones de dólares y de pesos mexicanos! Por la red de corrupción y de entramado de impunidad e influencia omnipotente del Poder Presidencial, este caso no es uno más y ni debe ser del “NO PASA NADA”. Acaso se trata del más profundo y amplio caso de corrupción en la historia reciente del país y con implicaciones de varias vertientes y destinos que se desconocen aun, pero que permiten dirigir las miradas muy arriba, a las cimas, a la cúspide, del poder de la administración pasada. El quebranto no fue únicamente e Banamex. También a PEMEX, al Estado mexicano. Es deseable que se lleven a los tribunales a los culpables, quienes quieran que sean y que, además, se recuperen los miles de millones de pesos
Sexto, el inicio del proceso contra Gastón Azcárraga y haber boletinada internacionalmente la solicitud de su detención por el quebranto multi millonario de MEXICANA DE AVIACIÓN…Digno de valorarse en toda su profundidad y verticalidad.
Séptimo y último, la presentación del cadáver de Nazario Moreno, el Chayo, líder de Los Templarios; sus efectos de alud: el enjuiciamiento de la administración de Luis Felipe Calderón Hinojosa, que mintió a la sociedad nacional, lo dio por muerto, sin estar seguro ni presentar su cuerpo yerto y plenamente identificado.
Estos acontecimientos rebasaron las categorías de hechos específicos en cada uno de los sectores: entraron de lleno en los actos políticos de una joven administración que está cerca de su fuerte legitimación social. Se debe exigir que no se ceda a las presiones ni a las demandas políticas. TODO ESTO MUESTRA QUE ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN NUESTRO PAÍS.























