El pasado sábado en todo el país se realizaron festejos para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en general, de todas las condiciones económicas, culturales y profesionales.

Como cada quien lleva agua a su molino, se habló de todo los merecimientos, derechos y obligaciones y funciones que la Mujer tiene, realiza y logra y se dijeron muchas alabanzas y muchas cosas ciertas y otras medias ciertas y medias falsas.

Es incuestionable la condición de igualdad en todo sentido de la mujer, comparativamente con el hombre; la única diferencia es la capacidad de gestación de las mujeres, de ahí no existe ninguna función de ningún tipo que la mujer no esté en condiciones y de hacer y de lograr.

En poco más de dos generaciones que se reconoció y se votó por conceder los derechos políticos de la mujer – votar y ser votadas, elegibles para puestos de representación popular – es bastante lo que ella ha avanzado en los espacios y círculos de la vida social, política, artística y cultural.

La vieja y peregrina idea de que Mujer únicamente debe ser buena para el metate y para el petate y como lavadora de dos patas, está en desuso y forma parte de concepciones bastante anacrónicas, sin embargo, aun existen, pero esto es con la disposición de la Mujer, pues en las actuales circunstancias de desarrollo de la sociedad, de la ciencia, de la tecnología, de la sociología, de la sexología y de las cuestiones laborales, si todavía hay casos en que la Mujer esté supeditada a estos criterios, es por la propia condición de autoestima y dependencia de la Mujer.

Con bastantes derechos dentro de su alforja – derechos políticos, humanos, jurídicos, sexuales, etc. – la mujer está en el campo de batalla luchando por más y más espacios hasta llegar y, ¿por qué no? – a superar el llamado 50% y 50%.

Si antes de 1950 – por fijar una fecha – en los espacios laborales y escolares era contada la presencia femenina – no llegaba ni al 5%; a 60 años de distancia la mujer compite con el hombre, su compañero, los lugares de trabajo, de estudio, de capacitación y de superación.

Ciertamente falta mucho por conquistar, pero ese faltante debe lograrlo la Mujer con sus propios perfiles, capacidades, habilidades y competencias; nada en esta vida es gratuito ni fácil y la Mujer debe, está obligado a ello, batallar para avanzar y triunfar para realizarse plenamente.

Felicidades para todas las Mujeres del país, y del estado; particularmente para todas aquellas en las que el diario acontecer es un espacio de tiempo para luchar para sobrevivir y mantener mejor calidad de vida y de subsistencia.