Lo que no se pudo hacer en años anteriores, ahora parece -sólo parece- ser una aproximación a un cambio de supuesto beneficio colectivo, pues durante ya un largo tiempo hemos padecido de muertes y desapariciones  cotidianas sin que las autoridades en  la materia dieran alguna muestra positiva de resolver la problemática y generalizada criminalidad.

Durante varios sexenios, los miembros del poder político en sus diferentes colores, han vivido una orgía de poder en lo que más importa es la acumulación de riquezas, que ha inducido y desembocado en una corrupción generalizada, sobre todo,  en los diferentes órganos de gobierno, en contubernio con los poderosos y facinerosos dueños, con sus excepciones,  de la economía nacional.

Diferentes crímenes se han cometido en contra de la sociedad en lo general y quienes han tenido la obligación de investigarlos y resolverlos, no solamente  han cerrado los ojos a esta lamentable realidad que vivimos y, tratando de burlarse de la opinión pública, han generado melodramas televisivos, desorientando a la sociedad y amparándose en sus propias filmaciones, –recuérdese el caso de la francesita Cases- han intentado convencer a la sociedad en lo general de la seriedad de las investigaciones y, de paso, medio castigar a los maleantes secuestradores o permitir la liberación de diferentes capos de las drogas. Como caso curioso –si no fuese tan lamentable la conducta seguida- recordamos el accidente mortal  que tuvo una joven modelo en una de las tantas orgias en Cancún en la que se festejaba al niño verde, misma que también por  mala suerte cayó de un sexto piso.

Por ese y muchos otros casos que  es innecesario mencionar, hoy en día no  nos sorprende la eficacia de la policía federal que en las últimas semanas han aprehendido a más de seiscientos malandrines relacionados con el crimen organizado y desde luego con el apresamiento del capo de capos  y sin disparar un solo tiro. Menos aún nos causa sorpresa las investigaciones que sobre la quiebra de la empresa “Oceanografía” misma de la que a través de los medios se informa de su serie de millonarios contratos que recibió de la para estatal “Petróleos Mexicanos”,  por intermedio del asesoramiento y auxilio de los hijastros de Vicente Fox, cuando éste  y su sucesor Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, eran respectivamente  presidentes de esta república “bananera” y que ahora está en quiebra, no obstante recibir contratos por más de 6000 millones de pesos. Desafortunadamente,  la empresa que más se perjudica con este colosal fraude es precisamente PEMEX.  Seguramente que no son las únicas pillerías de los entenados de Fox y habrá que esperar nuevas sorpresas de estos privilegiados hermanos.

Y refiriéndonos a Pemex, recordemos que hace poco más de un año (31 de enero de 2013), hubo un ”accidente” en la Torre dos de Petróleos Mexicanos localizada en la ciudad de México, que se produjo justo en el área de los archivos de la empresa, quemándose todos los expedientes y archivos y desapareciendo así, seguramente, una serie de datos que hablarían de la corrupción imperante en la petrolera por venderse.

Como dato curioso, señalo  que agentes del gobierno de los Espantados Unidos, miembros  de la oficina de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF, por sus siglas en Inglés) de los Espantados Unidos indicaron o sugirieron en la fecha del accidente, que la explosión de una bomba  había sido la que provocó el fatal accidente donde murieron muchos trabajadores de a misma y no, como se asentó en los periódicos nacionales, debido a la acumulación de gases de carbono en el sótano del edificio. Según la Revista Proceso de esos días, una vez que los agentes sugirieron esa hipótesis, fueron interrumpidos por el gobierno mexicano y su participación en las investigaciones  cancelada rápidamente.

Todo lo anterior, me lleva a suponer que  los resultados favorables que se han tenido en la guerra contra el crimen organizado recientemente se debe sólo al interés del gobierno de la República de convencer a los posibles inversionistas extranjeros de que  las  cosas están cambiando en México y que sus probables inversiones económicas, de realizarse  en materia petrolera y energética, estarán seguras.