La mariguana como droga permitida en nuestro país está siguiendo el mismo camino que en los Estados Unidos: revisarse su uso como medicamento, proponer su legalización para uso medicinal, iniciativa de ley estatal para su uso con fines recreativos y su correspondiente votación favorable en ciertos estados de la Federación.

En otras palabras: se podrá autorizar sus usos como medicina y para recreación en algunos estados federados, pero seguirá siendo delito Federal, que es tal como está en este momento en nuestro vecino del norte, socio comercial y mercado de consumidores más grande del mundo.

Que es bastante diferente a los mecanismos utilizados en Sudamérica: autorización y legalización Federal y ya en los estados no tuvieron nada que objetar. Todo esto se trabajó y obtuvo por cuestiones fiscales y de asignación de recursos y para no continuar una guerra que estaba ya perdida de antemano. En los Estados Unidos todo el trabajo popular y legislativo se hizo por ingresos fiscales para las entidades federadas y por motivos de salud y, como complemento, para evitar asignar recursos a una actividad que era un barril sin fondo. Todos felices y como complemento en los Estados.

En nuestro país, siguiendo el modelo norteamericano, aunque haya buena voluntad federal, pro los compromisos diplomáticos firmados con nuestro vecinos muy difícilmente será aprobada, federalmente y se continuará asignando recursos financieros y humanos en esta actividad que ya está cieno o mil veces perdida.

En este momento es la legislatura del Distrito Federal – su Asamblea Legislativa – la que está promoviendo la modificación de las regulaciones sanitarias para ablandar, flexibilizar la legislación, y médicamente, se permita su uso y dado que el partido de la revolución democrática se mayoría natural y tiene la gobernabilidad del cuerpo legislativo, muy seguramente será aprobada y los grupos tradicionalistas – incluida la Iglesia Católica – y el coraje del gobierno federal estadounidense, estarán haciendo chile con el rabo y serán impotentes para cambiar, por el momento, ésta muy probable legislación.

Desde el arranque seta propuesta de modificar la legislación para autorizar, inicialmente, su uso médico ya cuenta con la felicitación de ex presidentes latinoamericanos y hasta de Ernesto Zedillo Ponce de León, el ex presidente que favoreció el cambio político. Todos ellos miembros de la Comisión Global de Política de Drogas y felicitan al Jefe de gobierno del Distrito Federal por “transitar hacia la regulación responsable de los mercados de drogas, a través de iniciativas científicas, integrales, humanas y efectivas”.

Aun falta mucho camino por andar, pero el camino ya está abierto y pavimentado.