La cuestión de la seguridad pública, el combate a la delincuencia – organizada o no -y a la narcodelincuencia muestra un universo de datos, rumores y medias verdades y ¿medias mentiras? Y en este aspecto de la información quien sale perdiendo es la población, a la sociedad.
En esta ocupación, invasión, militarización, incorporación y hasta conquista –llámese como se quiera – las cosas no están claras:
¿Dónde están los personajes centrales, protagónicos, de esta guerra de mediana intensidad?
¿Están detenidos?
¿Huyeron y dejaron las Plazas? Hecho realmente improbable, pero posible.
¿Cuáles son los territorios en poder, manos y control por las fuerzas legítimas del Estado?
¿Cuáles son los territorios en poder – dicen asegurados – por las autodefensas?
¿Quiénes son las autodefensas?
¿Surgieron así como así, con dinero y equipo para la acción de disputa socialmente positiva de los pueblos, rancherías y tenencias en poder de la llamada delincuencia-narcodelincuencia?
¿Por qué no deponen las armas?
El acoso y entrada en Uruapan ¿cómo debe tomarse? ¿Cómo reto, como colaboración, como respaldo?
Las respuestas que sean, hay situaciones y cualidades que podrán estar olvidadas: En el escaso o mucho tiempo político que se tiene, la sociedad estatal, municipal y la sociedad nacional, así como los empresarios grandes, medianos y pequeños desean dos hechos indiscutibles: RESULTADOS CIERTOS Y COMPROBABLES, LO QUE TENDRÁ COMO CONSECUENCIA EL SEGUNDO HECHO ESPERADO: CONFIANZA Y CREDIBILIDAD EN LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO, QUE TRAERÁ TRANQUILIDAD Y ETABILIDAD DESEADAS.























