Atrás queda todo lo vivido, lleno de recuerdos, de sueños no realizados, no materializados y malas noticias, resultados de malas inversiones afectivas, financieras, sociales, laborales . Hoy se despide el pasado, aunque siempre estará para el recuerdo, la evocación y la estadística.

    Hoy, en la noche llega, nuevamente la esperanza de mejorar en todo sentido. Hoy inicia el trabajo para transformar los propósitos en realidades y como es clásico, los llamados líderes sociales presentarán su ofrecimiento de un cambio en las condiciones de sobrevivencia y calidad de vida y harán, ligeramente, un balance de lo realizado y reforzarán la débil esperanza de mejorar las circunstancias de la sobrevivencia de toda la sociedad a su encargo por mandato constitucional y decisión electoral de la mayoría del pueblo.
Usted, nosotros, sabemos la verdad: si nuestro universo, i nuestro hábitat ha cambiado; si hemos sentido una mejoría en la calidad de los servicios públicos, en ese expediente siempre abierto que es la seguridad pública, en la oferta y precios de los alimentos de primera necesidad, en el costo de los servicios de transporte, en la eficiencia de los servicios médico-asistenciales, en el alza de los impuestos y la llegada de los nuevos – el costo de los cigarrillos, de los refrescos, de la gasolina, etc. -, si se ha incrementado el salario mínimo y su incremento nos permite atender y resolver favorablemente las necesidades familiares, el costo de los combustibles, de la electricidad, del gas y cosas tan simples como ésas, podremos afirmar que el año 2013 fue mejor y que en este 2014 se puede aspirar razonablemente, a que será mejor.

Hoy, se abre la interrogante sobre los efectos positivos de las llamadas reformas de gran calado – del trabajo, la energética – que posibilita la participación de capitales extranjeros en las industrias petroleras y energéticas -, la educativa, la de telecomunicaciones y la electoral; no existen estimaciones confiables sobre sus resultados y si estos serán benéficos para el 100% de la sociedad nacional.

Sólo queda la esperanza y como dice el arcaísmo: “La Esperanza es buena y lo bueno, nunca muere”  y, se complementa con las palabras, “La esperanza es lo último que muere“.

Esta casa editorial desea a todos sus lectores y a toda la sociedad estatal y nacional un mejor año; que la salud, el trabajo y la tranquilidad sean los mejores y más productores activos de su vida.

¡Feliz Año Nuevo 2014!