El asunto-tema de las pensiones de los trabajadores mexicanos en edad de retiro-jubilación por tiempo de servicio está tratado muy a la ligera, a la inmediatez… ¡a la estupidez!
En este momento, son pocas las voces sensatas que se elevan en nuestro país – y en casi todo el mundo, meno en Noruega y uno que otro país escandinavo y de los llamados Países Bajos, acaso Finlandia, Holanda y Bélgica – clamando una revisión de los formatos de nuestro sistema pensionario-jubilatorio.
Desde el arribo a la política de los tecnócratas, desprestigiados los políticos y el Estado democrático, popular y gratuito, por gordo, caro, lento e ineficiente, como cabeza de playa para la invasión, ocupación y conquista del poder político-administrativo por el esquema político-económico neoliberal, se impuso la teoría del adelgazamiento del Estado, y la aplicación del Estado cero inclinado a servir a la sociedad gratuitamente; con el neoliberalismo el Estado y sus servicios son caros; los recortes no se hicieron esperar y reformar los sistemas pensionarios del país sólo fue cuestión de tiempo y la aplanadora Estado se puso en marcha y modificó, cambió y reformó el sistema de pensiones del IMSS y el del ISSSTE y todo fue para mal, en contra de la propaganda del Estado y de los patrones.
En este momento aun no se jubilan los primeros trabajadores que serán beneficiarios – o perjudicados – de las reformas realizadas, pues un enorme porcentaje de los trabajadores en activo en los años de las reformas de los regímenes pensionarios del IMSSS y del ISSSTE recibirán los beneficios de los sistemas pensionarios reformados. Pero…
Pero, dentro de ocho, nueve y diez años y los siguientes comenzarán a jubilarse- pensionarse por años de servicio los trabajadores bajo el régimen del IMSS y dentro de 15años o menos, si no se seleccionó la opción que los beneficiaba – los burócratas – los trabajadores al servicio del Estado.
El problema presenta varias caras: 1°.-El monto de la pensión que recibirán en su tiempo-momento los candidatos a jubilarse será equivalente al actual 35% – o menos – de su salario, pues el monto total ahorrado se dividirá entre los meses de su expectativa de vida; 2°.-Esa cantidad es producto del % de descuento que se le aplica en su periodo de actividad laboral y no alcanza para que el trabajador-candidato reciba pensión igual a su salario en el momento de jubilarse. 3°.-Ni los patrones ni el Estado están dispuestos a sacrificar ingresos propios por en trabajador que ya no produce, salvo lástima y quisieran que ya se muriera y no generara más gastos. 4°.- Ganancias limpias se los llevan como comisión las empresas administradoras de los fondos de retiro: el 95% cobran más del 1% por gastos de administración. ¡Negocio redondo! 5°.- Los trabajadores no ahorran nada en las cuentas únicas de sus fondos de retiro. Primero está comer que ahorrar. La inmensa mayoría de los trabajadores gasta cerca del 90 en alimentos para sobrevivir… ¿Cuándo pensarán en ahorrar? ¡Nunca!
Solución: reformar el actual esquema de descuento (al trabajador)-aportación (patrón-Estado): Superior el 10%, y obligar al trabajador a ahorrar, para que el patrón y el Estado paguen cada uno, aparte de su aportación, 3 pesos por peso ahorrado por el trabajador. Otro formato que no se parezca a éste conducirá a la planta laboral mexicana al precipicio social. ¿Por qué no ver el futuro?
Se necesita un Estadista – que vea a futuro – no un gobernante, ni político neoliberal que vean la inmediatez.
El futuro está sumamente cerca y si no aprendemos de nuestra Historia y de nuestros errores, estamos condenados a cometer, y repetir, los mismos fracasos e irremediablemente caeremos en el precipicio de la inestabilidad y las revoluciones.






















