Las comisiones del Distrito Federal y de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión  votaron favorablemente dictamen sobre la  reglamentación de las marchas, actividad política que en la ciudad capital es el pan nuestro de todos los días y táctica y estrategia política de todos los grupos opositores a alguna medida de política pública.

Seguramente amparados por el articulado de la Constitución Política que resguarda esta Garantía Individual, esta Libertad y  este Derecho, así como por los Derechos Humanos Internacionales – que nuestro país respeta y está suscrito mediante tratados internacionales – que establecen la libre asociación, los grupos opositores, desadaptados o no, pero sí politizados han usado las marchas, plantones y bloqueos como arma de lucha para conseguir-conquistar soluciones a sus demandas.

Esta iniciativa prohíbe a los manifestantes proferir insultos o amenazas, emplear violencia en contra de las personas y sus bienes, intimidar u obligar a la autoridad a resolver algún asunto en el sentido que se desee. Esto está establecido en la constitución política, en su artículo 9°.-:”No se podrá coartar el derecho  de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito… No se considerará ilegal y no podrá ser disuelta una asamblea o  reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por a un acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencia o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el s sentido que se desee.”

Es ocioso afirmar que las marchas, y todo lo que signifique movilización urbana y ocupación, invasión,  uso y abuso de las vías de tránsito generan infinidad de problemas no únicamente para el automovilista, sino para toda la sociedad, pues impide el libre tránsito, incrementa el tiempo de tránsito-tráfico, contamina los ambientes sociales y ambientales – y se quiere hasta político -, , provoca tardanzas en el acceso al trabajo, en la prestación de servicios de todo tipo, pero acaso lo más importantes es que respetando los derechos, garantías y libertades, de un grupo mínimo en cantidad, se violan,  se quebrantan los derechos, libertades y garantías de la mayor parte del tejido social, debilitándolo, confrontándolo y estableciendo que prevalezca la minoría social sobre la mayoría, invirtiendo una de las reglas de oro de la democracia: el poder y valor de las mayorías.

Es plausible que se reglamente este Derecho, esta Garantía y esta Libertad, aun en riesgo de que el gobierno sea calificado como represor, pero debe prevalecer el poder de la mayoría.

Sí es posible reglamentarlo – incluso por seguridad de los manifestantes -, contando con la buena voluntad de todos los sectores sociales: es viable que se solicite permiso, que se establezca un  itinerario, ruta, horario, tiempo – aproximado – y muchísimos puntos más que una marcha requiere.

Todo es cuestión de voluntad y encontrarle el lado excelente a todas las cosas. Bienvenida la iniciativa y se confía en que será favorable para toda la sociedad, pero el tema fue diferido para el próximo periodo: Se fue a la congeladora.