Y si se aprueba esa ley… ¿en qué me afecta? es una pregunta que muchos nos hemos planteado alguna vez y su respuesta tiene graves repercusiones no sólo para la comunidad en la que vivimos, sino para todos y cada uno de nosotros y de nuestros hijos.

Las consecuencias de las leyes

El tema de la aprobación de leyes, presupuestos y cuentas públicas dista mucho de ser un tema intrascendente o extraño a nuestras vidas, a pesar de que muchos estemos totalmente ajenos a estos asuntos y vivamos como si no nos afectaran.

Como consideración fundamental, es importante señalar que las leyes, además de regular el comportamiento humano y la vida social, tienen un papel importante en la formación de la conciencia individual y colectiva. Niños y adolescentes confirman la bondad de lo aprendido en casa al conocer lo que establecen las normas jurídicas vigentes.

De hecho, en los países que se aprecien de ser democráticos, las leyes deben reflejar los valores y las creencias que los conforman como nación, plasmando los anhelos y principios que los padres de familia promueven en el hogar. Incluso podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que no debería existir contradicción entre lo inculcado en la escuela y la formación que los padres realizan en casa, por eso lo que se aprueba en los congresos tiene un papel fundamental.

Es imprescindible entender que las leyes, una vez publicadas, producen una serie de cambios y desencadenan procesos sociales, educativos y presupuestales dignos de tenerse en cuenta.

En primer lugar generando una homologación legislativa de las normas ya existentes que obliga a adecuar paulatinamente todas nuestras leyes a la nueva norma, de tal forma que se genera un impacto en cadena o dominó que las afecta a todas.

En segundo término, se requiere destinar recursos o un porcentaje del presupuesto para aplicar o hacer posible en la realidad esa nueva norma; nuevas dependencias, organismos públicos o secretarías que significan aumentar el gasto y la nómina del gobierno federal, estatal o municipal, con todos los costes de operación que ello conlleva.

En un siguiente momento, estos nuevos ordenamientos se traducen en la creación e implementación de políticas públicas (programas de gobierno) que aterricen en acciones concretas la multicitada ley: tiempos oficiales y espacios pagados con recursos públicos en los medios de comunicación son ejemplo de ello.

Socializar los cambios dirían algunos, inculturizar a la población señalan otros; el caso es que este proceso genera primero un impacto en la percepción de la verdad y enseguida prepara el camino para la aceptación de estas reformas entre la población, en el punto que se considera esencial para la reingeniería social: los programas educativos.

Los libros de texto y los programas de estudio de todos los niveles deben adecuarse, de tal manera que a nuestros hijos se les convenza del contenido de las nuevas leyes. Estemos o no de acuerdo los padres de familia, coincidan o no con nuestros valores, porque a fin de cuentas la ley aprobada respalda su enseñanza.

Quizá no lo habías considerado o no te habías dado cuenta, pero cualquier ley nos afecta a todos de una u otra manera. Por ello, una vez conociendo lo anterior, ¿estás dispuesto a permanecer indiferente a esa reforma a la ley que se avecina?

Francisco Javier Hernández Figueroa es Presidente del Comité de Doctrina de la Agrupación Política Estatal Por la Vida, la Esperanza y la Renovación de México.