Entre los hechos más destacados en este primer año de administración de Enrique Peña Nieto está la detención de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, lo que para muchos fue el indicador de que la administración estaba dispuesta a tocar a los sindicatos corporativizados al régimen; la presidente del Comité <Ejecutivo del SNTE fue detenida por supuestos conductas delictivas equiparables a lavado de dinero y uso de dinero de procedencia ilícita, pero se dieron varias casualidades que las autoridades federales que ven el caso determinaron concederle amparo, pero que casi en forma inmediata se le dictó otro auto de formal prisión, por lo que ella continúa en la cárcel y se confía en que sí se finalizará el proceso, aunque para muchos esta acción obedece a móviles políticos, una venganza.
Lo cierto es que los restantes líderes no se han tocado, como el líder de los petroleros, el senador de la República, Carlos Deschamps; ni a los de Teléfonos de México, Francisco Hernández Juárez, ni al líder de los trabajadores, mineros que incluso despacha en Canadá; ni al de la CTM, ni de la CROC, ni al de la CFE, ni al del IMSS ni al del ISSSTE.
Así que no hay ni existe voluntad política para dar un golpe de timón sobre el sindicalismo.
Aunque se dice os e sabe que el Instituto Federal Electoral es autónomo – mas está en poder de los partidos – y está ciudadanizado, la inmovilidad del H. Congreso para designar a los ciudadanos consejeros – entre ellos al ciudadano consejero presidente- que cumplieron su estancia-periodo como consejeros ciudadanos, del instituto abre más conjeturas y los supuestos, que se acrecientan con la intención de desaparecer al IFE y crear un nuevo instituto Nacional Electoral que sería la entidad pública responsable de organizar, realizar y calificar todos los procesos electorales por venir y desaparecería el IFE.
U hecho político que generó bastantes molestias fue la llamada reforma fiscal – que no lo fue y sí una miscelánea -, porque no dejó satisfechos a todos, lo que era imposible. Se espera que en algún año más o en la otra administración, o en la otra, se puede tener una real reforma electoral en donde sea fácil, proporcional y equitativo el pago de impuestos y pague más quien más gana y el ideal filosófico y político de los impuestos se cumpla: la política fiscal permita redistribuir la riqueza y mediante los impuestos, productos, aprovechamientos y derechos, el Estado redistribuya-convierta a los ciudadanos las injusticias, en salarios, prestaciones y en servicios y procuración de la justicia, que se realizan.
En este momento el Estado, la administración Peñista está inmersa en el debate y negociación para votar favorablemente la llamada reforma constitucional energética y aunque puede sacarla con los votos del PAN, desea convencer, algo realmente muy difícil, casi imposible; lo que está logrando es darle oxígeno a la oposición de Izquierda y está en ese dilema.
Otro hecho singular fue el PACTO POR MÉXICO, cuya creación obedeció a la incapacidad del partido en el gobierno de contar con la mayoría natural en la H. Cámara Baja; confía en que en el proceso federal intermedio consiga la mayoría natural que necesita y entonces, y solo entonces, dicho pacto no será necesario.
Por lo pronto se conserva la esperanza y la confianza, pese a todo.






















