Los ex presidentes de la República panistas – Vicente Fox Quezada y Luis Felipe Calderón Hinojosa – no son celosos guardianes de las leyes no escritas de los ex presidentes de la República: CALLAR, GUARDAR SILENCIO, NO ABRIR LA BOCA.
De forma reiterada, específicamente en el extranjero, abren la boca y dicen lo que NO DIJERON EN SU TIEMPO. Y no es que se vean mal: están mal y está mal que lo hagan; aparte de que dicen cada barbaridad, lo hacen fuera de tiempo y ritmo y, además, se exponen a que les tapen la boca.
Recientemente el maestro de Harvard, invitado a la cátedra de política en alguna de las muchísimas variantes y categoría, curiosamente ex presidente de la República, Luis Felipe Calderón Hinojosa, en Paraguay, y publicadas en el diario ABC de Asunción, capital de esa nación, sostuvo: en mi sexenio la lucha contra el crimen organizado no fue para perseguir al narcotráfico en sí…Fue una batalla por la seguridad pública que estaba comprometida y amenazada por los criminales que en un principio sólo se dedicaron al tráfico de drogas, pero luego incluyeron en sus actividades el secuestro y la extorsión, entre otros delitos. Ya no se podía evadir más. Se estaban convirtiendo en los “mandamases” de México”.
En la entrevista, Calderón Hinojosa se deslindó también de las más de 70 mil muertes que dejó su lucha contra el crimen organizado al afirmar que “la violencia fue producto de las pugnas entre los grupos criminales por su expansión territorial y no por la acción del gobierno (¿?).. Los enfrentamientos de cárteles contra cárteles provocaron una ola de violencia enorme…en pueblos y ciudades ven donde la policía estaba totalmente carcomida por la corrupción y debió de reconstruirse la fuerza, sometiendo hasta a los comandantes a la prueba del polígrafo y al examen toxicológico.”
(Continuó)…”A partir del 2011, casi al final de mi gobierno y a la fecha, la violencia se ha reducido aceleradamente en México…La droga puede ser legal o ilegal, pero si la policía está asociada con los criminales, usted va a seguir teniendo problemas. Para mí la polémica no es si se legaliza o no. Tiene que revisarse, tarde o temprano, pero el problema de México no es asunto de drogas nada más…las organizaciones criminales han adquirido tal grado de sofisticación que se están apoderando de las instituciones.”
Adicionalmente hace poco propuso a las naciones Unidas, junto con los presidentes de Guatemala, y de Colombia, que se analizaran todas las alternativas sobre la legalización de la droga, incluidas las del mercado.
Estas declaraciones, de la política pública sobre el combate a las drogas, ¿Por qué las calló? ¿Por qué está confinado en cuestiones académicas en universidad extranjera y alejado del país? Si la respuesta es la que se teme, ¡Pobres de nosotros que carecemos de este tipo de auxilio internacional, ya no digamos local o nacional!
Como expresó Nemesio García Naranjo: ¡Pobre México!





















