La experiencia de la humanidad demuestra que todo sátrapa, dictador, emperador, caudillo, sea fascista, nazi, musulmán, ateo, cristiano, marxista, “demócrata”, gendarme, ignorante o capaz…, hace del Poder la motivación y “razón” de su existencia y recurre a todas las formas de fuerza, de violencia, para mantenerse en él, para mantener su poder
La experiencia de la humanidad demuestra que todo sátrapa, dictador, emperador, caudillo, sea fascista, nazi, musulmán, ateo, cristiano, marxista, “demócrata”, gendarme, ignorante o capaz…, hace del Poder la motivación y “razón” de su existencia y recurre a todas las formas de fuerza, de violencia, para mantenerse en él, para mantener su poder. Todo ser de esa especia teme a la verdad, digo mejor, la verdad es su enemigo por definición, probablemente también por naturaleza. Todo ser de esos hace de la mentira la mejor de las formas de justificación, pero más que eso, hace de la mentira su proyecto existencial para engañar. Para estafar. Para alienar. Para el autoengaño, sin saberlo, también. Todo ser de esos, de esa especie vive lleno de miedo. Y como la libertad es el ejercicio ético del libre albedrio, valer decir, de la escogencia consciente entre el bien y el mal obrar, entre el amar y odiar, entre el reconocimiento al otro para reconocerse a sí mismo, de la solidaridad para el encuentro con la sociedad y de ella con cada individuo, de la justicia como modo de obrar, de la paz como forma de ser y modo de amar y coexistir, por tanto todos y cada uno de los seres de esa especie vive lleno de miedo porque desconoce, rechaza, teme a la libertad. Vive en sí mismo el terrorismo, el fundamentalismo, que impone a los demás. Y si por ausencia de ideas, como de alguna manera sobraban a la Inquisición, al nazismo, al islamismo, al sionismo, maoísmo, estalinismo, entonces cada ser de esos se cree como dios, se asume dios y, en consecuencia, hace todo lo posible e incluso lo que se crea imposible para lograr en torno a él la idolatría y él mismo es idólatra de sí. Todo ser de esos es, pues, ególatra. Se cree, francamente, que es el camino, la verdad y la vida y que nada fuera de él puede existir. Es por eso que utiliza el terrorismo de Estado para crear en el ser social, en cada individuo, instituciones y en la sociedad toda, el estado de terror. Y cuando el terror se apodera de cada quien ya nadie mas es cada quien. Cada quien deja de ser él. Tal patología alcanza grado máximo cuando la sustitución del yo se hace total. Ya nunca más se es cada quien sino que, su ídolo se instala en él, como amo y señor y el ser poseído actúa como médium.
Cuanto se ha sintetizado arriba ha sido cuidadosamente estudiado por muchos, con diferencias muchas, Marcuse, Fromm, son buenos ejemplos. Podríamos citar a Rabinos, Imanes, sacerdotes, pastores… que tras la verdad con alta propiedad asumen este tema. De alta manera y belleza y de distintos modos, Juan XXIII y Benedicto XVI tienen verdaderos tratados en ese universo, y allí, lector, encontrará muy mejores acercamientos, juicios, conclusiones sobre el tema que hoy me ocupa y que reclama de usted, lector, su presencia. Del mismo modo es fácil encontrar en los seres como esos, arriba ubicados, ejemplos del más monstruoso terrorismo, con el perdón pleonástico. Quema de bibliotecas, de libros, asesinatos en masas, infanticidios, holocaustos… son la dura prueba. Qin Shi Huang, quemó todos los libros, menos sus propios documentos, la quema de La Biblioteca y asesinatos en Alejandría, la Inquisición, Hitler, Videla, Pinochet… pero no vamos tan lejos, en Venezuela, le echaron candela a la Biblioteca del gran maestro Antonio Estévez. (Honor a Uslar Pietri que fue valiente en la protesta). Pero piense en el dictador de Corea del Norte y qué decirle, en Fidel, y, le ruego que medite en esta frase llena de egolatría, narcisismo, sadismo también… los que quieren patria vengan conmigo… O el 8 de diciembre día de la fidelidad a Chávez. Finalmente, como su paranoia, todo ser de esos, de esa especie, a pesar de su fuerza y su violencia sabe que con todo su terror no puede enterrar, ni secuestrar, ni extinguir la verdad, entonces, recurren a condenar al ostracismo a quien la busca y la propala, recurren a lo asesinatos a quienes la descubren y defienden… Y, en estos tiempos, se apoderan de todos los medios de comunicación para imponer la fe ciega en el líder supremo, en el único,… Todo ser de esos, de esa especie, conoce bien y sabe que el silencio y la perversa prudencia son fuente de su propia permanencia y de la muerte en vida de quienes refugian allí su cobardía, su alienación completa y felices pueden llegar a ser en su miseria y en su soledad.
Quiero señalar que todo ser de esos, de esa especie, cuando tiene el poder, se inventa leyes para justificarse siempre. Leyes para legalizar sus desmanes. Leyes no universales, como ha de ser la ley, sino sus propias leyes para justificar sus haceres criminales. En esas leyes legaliza su violencia, sus miserias, su absolutismo. Leyes de educación para la sumisión. Leyes para controlar la información. Leyes especiales para hacer más rápidos, eficientes y eficaces sus desmanes, sus fechorías. Leyes para acabar con los enemigos que el crea, es decir, desestabilizadores, traidores, contrarrevolucionarios, herejes, o, ferozmente, contra cualquiera que diga la verdad. Leyes para la protección de su entorno, sus secuaces. Y claro, para la legalización de su propia moral: todo cuanto por él se haga, todo cuanto se haga por su poder, su gobierno, sus actos, entonces, es moral.
¿Que podemos hacer? Lo sabemos, la verdad nos hace libres, solo que difundirla, llevarla con cada uno es complejo, complicado y de alto riesgo. Se me ocurre sugerir a nuestros exiliados por necesidad, por amor a la libertad, a sí mismos, a su familia, a quienes el régimen aventó muy lejos, una tarea por la libertad, francamente, apostólica. En cada lugar del mundo donde los acogieron por sus capacidades o llegaron por ventura, de ellas la mas importante, preservar la libertad y garantizar la vida en crecimiento, tienen que, verdad en mano, decir lo que aquí pasa. Demostrar más que repetir cómo vivimos. Que no quede nadie en cada espacio donde habitan, pueblos, ciudades, embajadas, universidades, iglesias, empresas…cardenales, obispos, curas, imanes, pastores, lideres políticos, rabinos que se queden sin conocer, verdad en mano, qué pasa aquí. Que nos pasa! Foros, tertulias, conferencias, redes… todos y cada espacio debe ser cubierto. Y una sola condición ha de tener la información: su verdad. Solo la verdad.
Se que en esos lugares y otros mas, también hay venezolanos que viven como un “pachá” que disfrutan la dulce vita. Muchos de esos se fueron porque huyeron para esconder sus delitos, delincuentes que pudieron embolsillarse dineros de las instituciones que dirigieron, esos que lavan dólares, que trafican, que se desvelan tras sus amigo del régimen para complacerlo, y que se refugian en ese silencio y en esa prudencia que cohonesta a este modelo de gánster, por aquello de esa sentencia latina, asinus asinum fricat, “bombero no se isa la manguera”. Negocian sin escrúpulo alguno, son muy pocos, pero zorros, de esos nada se debe esperar, solo estar prevenidos para que no regresen al país como héroes y compren su impunidad…
En el país, este que todavía nos queda, la tarea es la misma en su forma y contenido, solo que nuestros receptores son otros. Sufren y padecen la inseguridad, el hambre, el desempleo, los problemas de la salud, la arbitrariedad, la difamación, la injuria, la ausencia de infraestructura vial, asaltos a la propiedad, pisotear la ley, sufren la exclusión… de desabastecimiento y más…pero hábil ha sido el régimen. Ha logrado en muchos seres buenos, ingenuos, que se aferren al ídolo o sean su médium. Que se culpe a otro de los males de cada uno…todo eso es verdad, pero en ese universo la inmensa mayoría son seres dignos, que aún no están enfermos de fundamentalismo idolátrico, y es a ellos a quienes debemos privilegiar para el dialogo. ¿Los temas? Los comunes… los que pueblan la vida cotidiana y habitan en cada casa. Es estéril dedicarse a denunciar el cubanismo, el fracaso del socialismo, las ventajas del capitalismo, en ello suele haber grados muy graves de ignorancia y fundamentalismo. La prédica es, pues, otra, recorrer con ellos lo real y buscar las formas de superar todo aquello que nos une en la tragedia. Qué hace el Estado en manos de este gobierno y qué tenemos y debemos hacer juntos. Que y como vamos a hacer.
A otros niveles, la lucha tiene otras dimensiones. La constante denuncia y demostración del estado de ilegalidad e ilegitimidad. Recurrir a nuestros tribunales, al CNE, la corte… Se dirá que para qué, que no nos oyen y menos deciden sobre nuestras denuncias, consultas, apelaciones, recursos, etc….nadie puede amilanarse por esto. Nadie. Solo que hay que hacer llegar este discurso de manera permeable, transparente, a la gente, a toda. Quizá al chavismomadurismo antes que a nadie.
Llegar a las instancias internacionales. Escucharemos lo mismo de los escépticos, de los oportunistas, de los prudentes y silenciosos. También de los preñados por el miedo que bajo la hipocresía llevada a sus extremos, son antichavistas con un whisky en la mano, “filosofando” sobre eso de que Chávez es un mal necesario…y entretelones negocian con el régimen y lo avalan con su nada hacer. Empero, tanto va el cántaro al agua que se rompe al fin. Y allí, de nuevo, nuestros exiliados, nuestros echados, nuestros venezolanos en el exterior han de abonar los espacios, tal como hemos sugerido arriba. Los científicos y artistas tienen su poesía, su música, su arte y su ciencia y con ellos la verdad pesa más, llega más lejos. Dirá cualquiera que Dudamel y Abreu nos representan y que son el otro lado de la moneda. Que Gustavo lo haga bien, que el maestro siga siendo maestro tal como ha sido él, sabio en los suyo, ayer y hoy igual, preservador y protector de su Sistema según sus habilidades para manejar el Poder y manejarse en él, vivir en él. Que suenen bien, que lo hagan perfecto, pero hay muchos niños en el mundo y aquí también que saben cuando el rey anda desnudo.
Las universidades, salvo un par de ellas, privadas, que son la voz de la consciencia, tienen que volver a la vida. A la creación científica, crítica, ética y hablar. Toda Venezuela y el mundo las escucharían. Su mudez es directamente proporcional a la ineptitud e ineticidad de quienes las dirigen y de nuestra comodidad para asumirnos cómplices. Romper el silencio, zafarse de la prudencia, ese es su trabajo inmediato… verdad en mano como pauta la ley y es su esencia. Ser apóstoles de la verdad, de la verdad científica. De la verdad! De la ética, de la estética, hacedores de ciencia y arte.
No quiero dar consejos…esos son propios de los que jamás se comprometen y qué fácil es decir lo que tienen que hacer los demás, cuando plenamente la condición humana de quien recibe el tal consejo tiene sus proyectos bien fundamentados. Se les oye, se les escucha, según es la dimensión de su poder. Lejos estoy de los dioses para ordenar… de modo que lo que yo quisiera es, verdad en mano, que vamos buscando al otro para crecer…
No tener miedo, asumir los riesgos que la verdad, la libertad y amor demandan es el único camino para alcanzar la justicia la paz…
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