El Partido de la Revolución Democrática está en la etapa final de la elección de su dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional, en este momento en poder de los llamados CHUCHOS; dentro de la lista de los nombres que suenan para la nueva dirigencia está el de su fundador, gurú, tótem, guía y ex amo: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, primer jefe de gobierno del Distrito Federal, por elección popular.
Sin embargo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, después de estar en la cresta de la ola ante esta posibilidad – de dirigir nuevamente a su partido -, posiblemente, consideró que las circunstancias políticas – nacionales y partidistas – no eran las propicias ni para él ni para su partido y declinó estar dentro de los elegibles, entre los que suena Marcelo Ebrard, quien muy posiblemente encabece la dirigencia nacional, y sea su futuro, y muy posible y muy probable candidato a la presidencia de la República, dentro de cuatro años y fracción.
Probablemente, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, consideró que la disputa por la dirigencia de nacional del Partido de la Revolución Democrática, no era tan importante como encabezar la lucha nacional en contra de la reforma energética y esa sea la razón suficiente para haberse retirado; otra causa podría ser que en sus estatutos está incluido un articulado que imposibilita ser nuevamente dirigente a quienes ya han sido presidentes de su comité directivo nacional,; claro, ese artículo se puede reformar y abrir paso, planchar todo, pero el ingeniero consideró que no era necesario, porque, además se prestaría a otras interpretaciones, muy probablemente; una causa más es que, de hecho la dirigencia y los órganos directivos y estructurales de la dirigencia están en manos de los Chuchos y sería una guerra interna muy desgastante, por lo que su decisión es sabia.
Por otro lado, el partido de la Revolución Democrática – que ya tiene 23 años – ya debe dar muestras de mayoría de edad y ser maduro: en casi todos sus procesos electorales para elegir a sus dirigencias ha mostrado una imagen negativa –los horrores de la corrupción han sido la característica dominante -; en varios procesos han creado lo que la opinión pública ha llamado el cochinero, sobre todo, a partir de la alternancia y sustitución de Rosario Robles Berlanga.
Con eso dio muestra de continuar en picada, confirmando que estaba en plena de crisis – interna y nacional – que se complicó con la escisión-rompimiento, la diáspora que provocó la salida de sus filas del caudillo Manuel López Obrador.
Es deseable que el partido de la Revolución Democrática resuelva pulcramente este expediente – la elección de su dirigencia nacional- y demuestre que no hay crisis interna;
Lo más grave para ellos es que ninguna dirigencia nacional es suya, propiamente dicha: o son de ex priístas o son del extinto – pero aun se mueve – partido comunista.
Sería muy positivo para la vida política nacional que el partido de la Revolución Democrática sea opción de gobierno, sea de izquierda, de centro –izquierda o extrema Izquierda, pero que sea una opción viable de gobierno






















