“ALGÚN GRAVE MAL SE OCULTA EN DINAMARCA”. MARCELO, SOLDADO, EN HAMLET, DE WILLIAM SHAKESPEARE
“PORQUE LOS PUEBLOS TIENEN MALA MEMORIA Y LOS GOBERNANTES POCA PALABRA”.CÉSAR DARÍO. LUIS SPOTA.
“LA VIOLENCIA ES LA EXPRESIÓN DE LA CARENCIA DEL PODER”. PODER E INOCENCIA, DE ROLLO MAY.
“NO HAY SEGURIDAD SIN PODER Y NO EXISTE PROGRESO SIN SEGURIDAD. HENRY KISSINGER.”
¿Qué estamos viviendo en Michoacán?
¿El fracaso de la democracia? ¿O el éxito de la diversidad y pluralidad políticas? ¿El umbral o de la represión o del ejercicio del Estado de Derecho? ¿Fracaso de la negociación o el éxito de la impunidad? ¿Aceptación del Estado cogobernado? ¿Carencia de líderes?
En este ambiente social y político donde en varias zonas territoriales las balas, las muertes y las llamas, son cosa de todos los días, no son extrañas las afirmaciones, declaraciones realmente risibles al ver la realidad: ” La ley no es negociable”, “No se permitirá la impunidad”, “Si los grupos de autodefensa tratan de ingresar a otros municipios serán detenidos por elementos del Estado y de la Federación, por ningún motivo se permitirá la expansión de los mismos” – que podrían explicar la condición de incapacidad del Estado para ofrecer resultados socialmente positivos.
La terca realidad política nos muestra cotidianamente, día a día, la tácita negociación de la ley – el llamado diálogo, concertación -, la creciente impunidad, la cómplice aceptación del Estado de indefensión ante la presencia de las llamadas Guardias Comunitarias=Autodefensa, indicador de la disputa del poder – o territorial y/o económico y/o político o plural=compartido – y la postración del vigilante gobierno ante el creciente caos y la evidente anarquía y hasta subeversión.
La democracia –no como sistema o forma política – si no por los hombres que coloca en los poderes representativos, por sus prácticas y modelos que la caracterizan, está ofreciendo pocos y malos resultados; gran cantidad de ciudadanos en el país – y en Michoacán -, está decepcionada de ella – y de los tecnócratas – porque no ha ofrecido resultados socialmente positivos frente a los problemas que estamos viviendo: inseguridad, desempleo, relativa y comparativamente poco ingreso, escasa oferta de trabajo, desigualdad, inestabilidad, mala e incompletas oferta de salud y de vivienda, servicios públicos onerosos, aplastante corrupción, etc., y etc. y que únicamente está sirviendo a un grupo minoritario, crean, desarrollando y fortaleciendo una oligarquía y no a la inmensa mayoría de la sociedad, de la ciudadanía.
Habrá varias hipótesis que justifiquen la condición que caracteriza a nuestro país y a muchos otros en el mundo – porque en casi todos los países llamados democráticos, ese sistema político está en crisis, por la visible razón que se argumente, pero en crisis, pero una de ellas, acaso la mía, es por la falta de líderes: en México, no hay líderes, en Michoacán, no hay líderes hay dirigencias, pero liderazgos, no.
Esta carencia de liderazgos nos ha conducido-llevado – a Federación y estado – a un pasado remoto: al agotamiento y decadencia de instituciones, notando que, en este momento, en Michoacán, son inoperante, socialmente improductivas, en términos constitucionales.
Generacionalmente, en la política – la de servicio – no se construyeron los puentes entre generaciones y ya llevamos casi medio siglo en donde es evidente la ausencia de liderazgos, que se agudizó con la ruptura del sistema – el evidente, y sensible, giro al sistema político, económico, y social – de un Estado-sociedad centro, dueño y fin de todo, a un Estado vigilante, sedicente “regulador”, testigo del ejercicio de las leyes del mercado y dueño de nada -, el ambiente, resultados, y solución, del proceso electoral de 1988, la concertacesiones de 1988-1994, el atentado de marzo de 1994, la crisis del 94-95, la alternancia y no transición del 2000-2012 -.
En Michoacán, es sensible que el gobierno del estado, y el Estado mexicano, están en jaque; agravado por la ineficacia de las instituciones y de las personas al frente de ellas, los poderes son inoperantes y no actúan de peso, ni de contrapesos entre sí y los “otros factores de poder” le disputan tanto el poder como los mecanismos y regalías del poder. Si bien es cierto, no existen condiciones para que se configure la desaparición de poderes, debe darse una salida a la inédita crisis que vivimos, pero no por la tentación autoritaria y sí con apego al Estado de Derecho. La ley es dura, pero es la ley: DURA LEX, SED LEX.
Ante situaciones desesperadas, soluciones inéditas. Las cosas grandes requieren valor grande.
Paralelo a esto, se deben colocar condiciones socio-políticas para el surgimiento, desarrollo y maduración de nuevas generaciones de hombres y mujeres que le concedan un sentido más ético – aunque sea maquiavélica, pero con resultados socialmente positivos – dignifiquen a lo que llamamos política.
No sé qué debamos – o se deba – hacer como sociedad, pero sí entiendo que todos, que nadie, quiere más muertes; que nadie quiere más cadáveres; que todos queremos paz y estabilidad sociales, que tal vez perdamos libertades – como en Inglaterra-Irlanda y su guerra religiosa, sucia -, pero podríamos aprender, construir, ganar otras y nuevas libertades y en búsqueda de la recuperación de más, y nuevas, libertades, mejores condiciones de tranquilidad, paz, y trabajo – más y mejor pagado – podríamos abrir, buscar, experimentar y avanzar por nuevos caminos políticos, jurídicos, sociales.
La sociedad, como la naturaleza, encontrara la salida.






















