En la última sesión  de la H. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión del mes de octubre, se votó, aprobándose por mayoría calificada, la llamada Reforma Fiscal, que quedó en nueva miscelánea tributaria, fiscal, pues la real reforma, en la que el pague más, proporcional, progresiva y acumulativamente, el que tenga más y mayores ganancias.

Quedaron firmes los nuevos impuestos, a las bebidas  edulcoradas – refrescos y vigorizantes -, con un peso por litro, con 08.00% la llamada comida chatarra, no se cargó el IVA a los alimentos, ni a medicinas, ni a las colegiaturas, ni a las medicinas; igualmente, no se aplicará el IVA al impuesto por  compra-venta de inmuebles y terrenos – algo que debió ser SÍ – y a las ganancias  a los inversionistas y especuladores que juegan en el mercado de la Bolsa Mexicana de Valores; tampoco se terminaron las exenciones, ni se incrementó la base  de la pirámide fiscal – para que haya-exista-estén en el padrón fiscal más causantes cautivos -, ni se tomaron medidas para evitar las devoluciones y combatir férreamente el contrabando  y sí se fortalecieron los regímenes fiscales de excepción, sin embargo, en la balanza de los resultados, parece ser que el objetivo se cumplió: autorizar más y nuevos impuestos que posibiliten mayores ingresos fiscales para las acciones, planes y programas de la administración Federal, sobre todo lo que implica el Pacto Por México: Dinero y más dinero.

Una de los hechos políticos que no se lograron, por la defensa a ultranza del sector patronal fue la reforma fiscal de la última generación, la necesaria para despetrolizar los ingresos nacionales, hacendarios, estableciendo una tasa fija, única, proporcional, progresiva y acumulativa, para que quienes ganen más, paguen más al fisco…eso es lo que realmente hace falta, y es lo que jamás se logrará, en tanto exista un H Congreso de la Unión dividido, con puras minorías y el partido en el poder Ejecutivo deba negociar para construir la votación mayoritaria necesaria para obtener las medidas y políticas públicas que necesita para fortalecer su administración.

Es necesario – políticamente – que el partido en el gobierno, también tenga el control,  la gobernabilidad de las dos cámaras del H. Congreso de la Unión y esto, muy difícilmente se dará en un corto plazo, o tal vez nunca más.

Ahora, apoyándonos en las palabras del presidente de la República, ya únicamente faltan menos de 60 días para tener las herramientas necesarias para administrar, dirigir el cambio que él desea y avanzar hacia el México que ofreció: tiene 57 días para sacar la reforma energética  – votarla favorablemente no es problema; el problema es que desea convencer para contar c9on el respaldo de la sociedad nacional y aquí está el nudo Gordiano –  y se confía obtener, política, partidista y socialmente todo eso, en estos casi sesenta días.

Ahora es tiempo de los operadores políticos.

Por lo pronto la administración ya ha avanzado: Reforma Educativa, Reforma en Telecomunicaciones, Reforma Fiscal; se pretende modificar el piso legal e institucional de la institución responsable de la organización y realización de los procesos electorales.