Es evidente que los tres niveles de gobierno se han mostrado incapaces de cumplir lo prometido: rescatar a Michoacán y de regresar la paz y tranquilidad al estado y a su sociedad; los terribles y terroríficos sucesos del pasado fin de semana así lo confirman y la llegada de miles de elementos castrenses ratifican la continuación de una política pública en materia de seguridad, que hasta el momento es la inmediatez, la confrontación, el juego de vencidas, la reactiva, la física: toda fuerza en un sentido, tiene otra que se le enfrenta de la misma magnitud, pero en sentido contrario. Lugo entonces, no es así, no es por ese lado. Hasta el momento se está repitiendo la estrategia de Luis Felipe Calderón Hinojosa
¿Y la muestra de otra vertiente, de otra cara de esta lucha?: la inteligencia, ¿dónde está?
¿O es otra la cara?: El terror, la subversión, como desde hace unos 15 años, así la consideran en las estructuras militares y jurídico-políticas de los Estados Unidos y se ha tratado de ocultar.
Los hechos del pasado fin de semana muestran una enorme capacidad de organización, orden y equipo y, además, preparación, formación, entrenamiento, capacitación y experiencia.
¿A qué se enfrenta el Estado, el gobierno en sus tres niveles?
Circula una epístola del obispo de Apatzingán, Monseñor Miguel Patiño Velázquez; reproduzco fragmento:
“El estado de Michoacán tiene todas las características de un estado fallido. Los grupos criminales –Familia Michoacana, Zetas, Nueva Generación y Caballeros Templarios -, principalmente se lo disputan como si fuera un botín: La Costa, para la entrada de la droga y los insumos para la producción de las drogas sintéticas; la Sierra Madre del Sur y la zona aguacatera: para el cultivo de la mariguana y amapola, establecimiento de laboratorios para la producción de drogas sintéticas y refugio de los grupos de criminales. Las ciudades más importantes y todo el estado para el trasiego y comercio de la droga, venta de seguridad – cuotas -, secuestros, robos y toda clase de extorsión”.
“Nuestro pueblo de Michoacán tiene años sufriendo las injusticias del crimen organizado que se ha recrudecido en los últimos meses. Han aumentado los levantones, los secuestros, los asesinatos, el cobro de cuotas se ha generalizado y familias enteras han tenido que emigrar por el miedo y la inseguridad en que están viviendo. En los últimos días se está obligando a líderes sociales y a las personas en general para que firmen y pidan que el ejército y los federales se vayan de Michoacán y a los comisariados ejidales se les ha amenazado para que vayan ante el Congreso de la Unión para hacer la misma petición”.
“Los gobiernos municipales y la policía están sometidos o coludidos con los criminales y cada vez más crece el rumor que el gobierno estatal también está al servicio del crimen organizado, lo que provoca desesperanza y desilusión de la sociedad”
“Son ya 6 municipios que, al ver sus gobiernos municipales vendidos con el crimen organizado y la incapacidad del gobierno federal para restablecer el estado de derecho han tomado la determinación de organizarse para autodefenderse. En estos municipios se expulsaron a los miembros del crimen organizado con lo que se acabaron las cuotas, extorsiones, levantones, secuestros, asesinatos y violaciones. Pero ahora son agredidos constantemente por los Caballeros Templarios que intentan recuperar las plazas perdidas y a
ahogarlos, dificultándoles la comercialización de sus productos o impidiendo que las pipas de gasolina surten las gasolineras que se encuentran en esos municipios”.
“Desde mayo tenemos la presencia de las fuerzas federales – policía federal, ejército y marina -, con una estrategia para devolver la paz a Michoacán. Su presencia se constata por todas partes, pero hasta la fecha no hemos visto la efectividad de su estrategia porque no se ha capturado a ninguno de los capos principales del crimen organizado, aun sabiendo dónde se encuentran; prácticamente en su presencia se extorsiona, se cobran cuotas, se secuestra y se levanta a personas. Nos llama la atención cómo no han sido capaces de descubrir las casas de seguridad del crimen organizado y hasta la fecha no se hayan liberado a nadie cuando se cuentan por decenas las personas levantadas. No obstante les damos el voto de confianza y esperamos tengan el firme propósito de solucionar el problema”.
La verdad, ¿Dónde está?
La realidad está afuera y muestra otra cosa.






















