Después de poco más de seis meses hoy regresa el llamado Horario de Invierno, el nuestro, el que por otras cuestiones no mexicanas, no nacionales,  no esquilmó, e impuso,  Ernesto Zedillo Ponce de León, en su carácter de presidente de la República, con la complicidad del H. Congreso de la Unión y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, ayer sábado por la tarde noche, debimos haber retrasado una hora todos nuestros relojes, menos el biológico.

El gobierno de la República urdió muy bien la estratagema y con el señuelo de que ahorraríamos energía, introdujo e impuso el horario de Verano, adelantando una hora los relojes, menos el biológico y, dentro de la Comisión Federal de Electricidad creo un organismo responsable de medir la cantidad de energía eléctrica que ahorrábamos los mexicanos, y al cantidad de litros de combustibles no gastábamos y con ello evitábamos lanzar miles y miles de toneladas de contaminantes a la atmósfera.

Así, de conformidad con esos organismos, la Secretaría de Energía informa  que para este año se estima un ahorro de un mil 635 mil millones de pesos por haber cambiado el reloj de nuestro universo; en términos de consumo el ahorro se estimó en un 244 Gigawatts-hora, equivalentes a lo que consumen 704  mil casas habitación durante todo un año – considerando 289 kilowatts-hora bimestrales de consumo promedio por hogar -.

En base a estudios de organismos independientes, autónomos, la verdadera razón  por la cual logró imponerse el horario de verano fue el llamado ahorro de energía, aunque eso jamás se notó en el bolsillo de los consumidores.

De todo esto dos cosas son realmente ciertas:    Una, con esta medida de la presidencia de la República se consolidó un solo frente energético en América del Norte y esto fue por cuestiones de seguridad nacional y de tipo económico, tanto de Canadá como de los Estados Unidos. La otra razón fue – y es – es que este Horario de Verano es para las nuevas generaciones, los niños que ya tiene quince años y son menores: se están acostumbrando a  vivir con este horario, pues está entrando a sus vidas y se integrará de una forma familiar, rutinaria y antes esto ya no habrá nada qué hacer.

Curiosamente, en los tiempos de la disputa – al inicio de esta acción, media administración de Ernesto Zedillo Ponce de León – nuestro país llegó a tener hasta cinco horarios: el de Verano, el del Distrito Federal, el de la zona fronteriza, el del Pacífico y el del Éste.

Por lo menos hoy, haga uso de la hora que tiene de más y disfrútela.

Bien venido el Horario de Verano, se gaste o no se gaste más energía.