A los verdaderos conflictos que contradicen los fundamentos de la Iglesia Católica, como el desarrollo de la ciencia, el conocimiento del universo, la práctica de otras religiones, la debilidad en las vocaciones sacerdotales para formarse como sacerdotes, están los conflictos adicionales generados proe l ejercicio del poder económico, político,  ideológico,  educativo y de tipo sexual o de género y, de hecho, son estos los que podrían si no destruir a la Iglesia Católica de Occidente, sí debilitarla de tal manera que, a través de generación en generación, quedaría como una mini secta, pero eso está muy lejano de ser, pues esta organización ideológica ha sobrevivido a demasiadas conflagraciones mundiales, conflictos, sistemas ideológicos y disputas internas pro el poder que tiene, sin embargo, el actual pontífice, S. S. Francisco hace bien en sacudir el frondoso árbol del catolicismo.

Recientemente, en una entrevista titulada “Un Gran Corazón Abierto Hacia Dios”, realizada por Antonio Spadaro, director de La Civiltá Cattolica, revista jesuita,  S. S. explicó que:

 

La “función de la Iglesia católica es curar las heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad…veo a la Iglesia como un  hospital de campaña, tras la batalla… ¡Que inútil es preguntarle a un herido si tiene alto el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Y hay que comenzar por lo más elemental. La Iglesia a veces se ha dejado envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos, cuando lo más importante es el anuncio primero: ¡Jesucristo te ha salvado!…Los ministros del evangelio deben ser capaces de calentar el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su oscuridad sin perderse. El pueblo de dios necesita pastores y no clérigos de despacho…llamó a la Iglesia a impulsar una gran reforma, que primero debe ser de actitud por lo que exhortó a los fieles a mostrar audacia y coraje en su acercamiento a las personas que en el pasado recibieron poca atención, incluyendo a aquellos que no van a misa; sin un nuevo equilibrio en la Iglesia, es probable, si no equilibra sus posturas morales con la idea de una entidad compasiva y más receptiva,  que su edificio moral caiga “como un castillo de naipes”.

Esa es una de las ideas de su S. S. Francisco, quien actualmente está metido de lleno en una campaña por limpiar hasta donde le sea posible, el nombre de la Iglesia Católica, de los errores financieros y del llamado lobby gay y de sus comportamientos proteccionistas de los sacerdotes. Ministros y autoridades pedófilos.

Toda similitud guardada, parece que está como el Quijote de La Mancha…en una cruzada en contra de la realidad, pero esa es su lucha y su calvario.

Es muy deseable que tenga éxito en su tarea de limpia y fortalecimiento de una  institución milenaria y conservadora.