En relación con la reforma fiscal, la reforma hacendaria, el señor presidente de la República tiene razón…son impuestos por los gobiernos – de todas partes y de todo el mundo; nadie los quiere pagar y por eso se obligan y se exigen y, se llega el caso, se aplican legalmente aplicando medidas de fuerza.
De forma legal, son cuatro las formas “naturales” en que el Estado-gobierno se allega recursos financieros para tener dinero suficiente y resolver, cubrir satisfactoriamente las prioridades de la sociedad a la cual sirve: aprovechamientos, productos, derechos e impuestos. Ahora- aunque siempre han estado a su disposición – se ha realizado otra forma, y en forma excesiva, los préstamos bancarios o de Bolsa de Valores, pero, finalmente son préstamos, que indirectamente afectan los ingresos de los ciudadanos y directamente, el patrimonio del gobierno y el futuro de la sociedad, pues las amortizaciones impiden la inversión en áreas sustantivas de la administración pública.
Se parte del supuesto de que con estas cuatro fuentes de los ingresos el Estado-gobierno tiene los recursos suficientes para llevar a cabo su plan-proyecto-programa de gobierno, que, en el fondo del asunto, haría realidad el dichoso, y hasta famosos, contrato no escrito entre sociedad y gobierno: tú me defiendes, me atiendes en mis necesidades sociales y yo cubro con mis percepciones, tus necesidades.
A nivel federal, estatal y municipal, los líderes sociales deben tomar en cuenta lo afirmado por Nicolás Maquiavelo, el iniciador de la política como Ciencia: ” ningún Príncipe cuando es apreciado por el pueblo, debe cuidarse muy poco de las conspiraciones; pero debe temer todo y a todos, cuando lo tiene como enemigo y es aborrecido por él” y, se complementa con la siguiente afirmación: Ningún gobierno tiene éxito si no cuenta con el respaldo de la sociedad; por otro lado, ningún impuesto es bien aceptado por la sociedad, mas hay de impuestos a impuestos y, particularmente, hay algunos que se abusan – pro el poder, la soberbia con la que se imponen – y se exceden, irracionalmente, por la imposibilidad de pagarlos.
En la ciudad capital del estado se anunció que se instalarán parquímetros; vayamos por partes: la llamada zona centro, está pintada con rojo, imposibilitando, prohibiendo el estacionamiento; más ahora sí se podrá, pero se cobrará por dejar el auto ahí. La pregunta es ¿por qué el cambio de uso de suelo? Porque el H. Ayuntamiento tiene deudas y necesita dinero.
Entonces ¿fracasó el proyecto del estacionamiento de la vieja central y el H. Ayuntamiento debe pagar el compromiso? Y la pregunta que brota es ¿Por qué nosotros, el pueblo, debemos pagar los fracasos de los negocios de los llamados líderes sociales?
Todo parece indicar que quienes arriban-llegan al gobierno por la vía que sea – electoral, democráticamente – o jurídicamente – designación del H. Congreso – llegan no para servir a la sociedad, sino para servirse con la cuchara pozolera y con la política del azadón: No más p’acá y nada p’allá; lo más grave es que con todos los ingresos que tiene la autoridad, no se regresa en calidad, cantidad de los servicios públicos y queda solamente la imagen de que se hacen negocios con necesidades ficticias, obligando a los ciudadanos a pagar por algo que ni siquiera necesita y que corresponde a la autoridad resolverlo, pero teniendo como objetivo el llamado Bien Común.






















