Las autoridades federales y estatales han hecho la cuantificación de los daños materiales, humanos y financieros generados por Manuel e Ingrid y éste es terrorífico: 139 muertos, 35 lesionados; 53 desaparecidos; se han desalojado a 58 mil personas, que se atienden en 372 albergues ubicados en 19 entidades, se manifiestan serias afectaciones en 26 estados de la Federación; 552 municipios, de 14 estados, se declararon en Estado de Emergencia, carreteras derruidas, puentes colapsados, escuelas, instalaciones sanitarias, sistemas de potabilización de agua, casas, empresas, sistemas de transmisión de energía eléctrica y sistemas de comunicación electrónica; pero si los daños materiales son cuantiosos, aun no se realiza, puntualmente, el daño económico.
De conformidad con los números más que preliminares de la SAGARPA, hay un total de 534 mil hectáreas afectadas, aunque aun no se declaran totalmente siniestradas; los estados dañados mayormente son: Guerrero, con 215 mil hectáreas, Tamaulipas, con 76 mil; nuestro estado, con 38 mil hectáreas, Sinaloa, con 35 mil hectáreas, Veracruz, con 34 mil hectáreas, Zacatecas, con 34 hectáreas y Oaxaca, con 23 mil hectáreas dañadas.
En el sector ganadero se consideran más de 100 mil unidades animal; de ellas, Guerrero reporta más de 45 mil; 25, en Oaxaca; 20 mil, en Veracruz; nueve mil en nuestro estado; cuatro mil Jalisco y tres mil en Sinaloa; claro todas las cantidades son aproximadas.
La verdad es que hasta que haya pasado la emergencia nacional, se sabrá con precisión del tamaño, amplitud y hondura del desastre.
El daño económico tiene tres tiempos: el actual, de destrucción de lo existente: sembradíos de todo tipo – vegetales, frutales -, cabezas de ganado – carne y lechero -, instalaciones avícolas, unidades-eslabones de producción agropecuaria y agroindustrial, por señalar puntos a cuantificar; el abasto de alimentos y bebidas suficientes y la demanda y carestía de alimentos, bebidas y medidas preventivas para evitar contagios, pestes y demás epidemias que podrían abalanzarse sobre la población, animales y productos agropecuarios y con agudas deficiencias alimentarias y preventivas de salud en las zonas siniestradas y el tercer tiempo, el futuro, cuando los productos que se siniestraron hagan falta en el mercado, su costo será mayor, pues habrá poca oferta y mucha demanda y por las famosas leyes del mercado – la Oferta y la Demanda – su precio será mayor.
Se confía en que las condiciones climatológicas cambien en pocos días y que ahora sí, ya con toda la naturalidad, se pueda trabajar para resolver los grandes, medianos y pequeños detalles de las personas, empresas e instalaciones económicas y de servicio público que fueron colapsadas.
Las autoridades federales indicaron que las advertencias a las autoridades civiles de las áreas que serían tocadas por el meteoro se hicieron a tiempo y que si no hicieron caso, fue su responsabilidad. Por otro lado, los fondos económicos han sido liberados y la ayuda solidaria está distribuyéndose. Se desea que no haya buitres que pretendan comercializar la ayuda social entregada solidariamente.






















