Todo lo que NO hay que hacer para que exista fluidez comunicativa a nivel transversal y vertical.
- Cuando haya cambios y noticias importantes, olvídese de trasladarlo con prontitud a los mandos intermedios y a la red comercial no sepan nada, así les llegará a todos la noticia tarde y desde fuera, posiblemente de un cliente que les preguntará sobre el tema, lo que les dejará perplejos y en evidencia. Este sistema tiene una “triple ventaja”, no sólo la comunicación será penosa, sino que de paso dejamos en ridículo a nuestros vendedores y les machacamos el liderazgo a los mandos al quedar claro ante sus equipos que no son nadie para la dirección.
- Utilice a menudo el “yo ya le dije” como término autoexculpatorio del directivo que deje de manifiesto que el problema de comunicación no es por usted, sino por “esa panda de torpes inferiores” que no se enteran de nada, a pesar de que usted sí lo soltó en medio de aquélla reunión interminable o lo lanzó en una circular que envió a todos sabiendo que llegaría entre los otros 3.000 comunicados internos que suelen deambular por la empresa.
- Haga de la telepatía su medio principal. Limítese a lanzar mensajes sueltos e inconcretos y deje que sea la conexión extrasensorial la que haga que los demás “cacen” lo que realmente quería usted transmitir. Cuando algún colaborador comente que no se ha enterado respóndale con enfado: ¡telepatía, hombre, telepatía!
- Mande siempre todo con “copia a” todo el mundo. Así se garantiza que nadie leerá sus comunicados hartos de que les envíe información inútil y luego ¡¡podrá pillarles fácilmente!! cuando no hayan leído esa información que sí era importante.
- Deje que sea radio-macuto el primer informador. Tiene la virtud de decorar la realidad hasta hacerla irreconocible dejando rienda suelta a la imaginación en negativo. ¿Que percibe rumorología perniciosa en los pasillos? Pues deje que los agoreros esparzan su veneno por todos.
- Haga las reuniones del departamento tediosas, largas y aburridas. Llénelas de temas, los máximos posibles, y mezcle lo importante con lo trivial. No olvide incluir temas imprevistos para acabar de enredar la cosa, que si no siempre hay “algún listo” que va y se entera de algo.
- Las convenciones anuales deben ser destroza mentes. Nada de objetivos claros y toda la estrategia de intervenciones dirigida hacia un mismo mensaje. Incluya algunas ponencias de directivos que garanticen un efecto soporífero, así quedarán todos disminuidos para captar las cosas, y obligue a todos a usar el Power Point abusivamente con transparencias llenas de texto y datos. Por último contrate alguna memez de actividad que no encaje con los mensajes ni objetivos perseguidos, nada de actividades bien pensadas y de alto nivel, cosas baratas y lo más flojas posibles.
- Por último procure anunciar a su gente que el director general o algún otro alto cargo va a acudir a la próxima reunión, o la clausura de un curso, etc, y luego el día correspondiente anuncie el consabido: “el director me dice que le disculpéis porque finalmente no podrá acudir… (obsérvese el matiz, no dice “se disculpa”, sino que “ordena que le disculpéis”, ¡¡los pequeños detalles son importantes para machacar la comunicación!!) y así se transmite una vez más el desprecio y la falta de respeto que hay en la empresa por la gente al mostrar que cualquier tema de última hora siempre es más importante. Esto deja preparado el clima para que la futura comunicación interna ya no tenga donde asentarse ya que no hay fe en la alta dirección. ¡¡Es sibilino e infalible!!
























