Los recientes destrozos en territorio nacional y particularmente en nuestro estado causados por Manuel e Ingrid son bastante lamentables y terribles; dejaron en la miseria, o casi, a la inmensa mayoría de quienes sufrieron las torrenciales, constantes lluvias, avenidas de agua, desgajes de cerros, puentes destruidos, rupturas de vías terrestres, e inundaciones de calles, casas y demás de la infraestructura carretera, rural y urbana y de equipamientos de servicios públicos…Todo es lamentable, especialmente la pérdidas de vida humanas, pero también las pérdidas de los eslabones productivos y las propiedades en cabezas de ganado y productos pecuarios y agroindustrias.
Será aun más lamentable el abasto y carestía de esos productos necesarios para la alimentación de la sociedad, pues ante la falta de productos en el mercado, los comercializadores, por la escasez de la oferta, subirán los precios, lo que es natural, de acuerdo con las leyes del mercado y ante la escasez y carestía el Estado debe intervenir, porque las circunstancias son extraordinarias y ante circunstancias extraordinarias se deben aplicar decisiones extraordinarias, inéditas y aquí se obliga la intervención del Estado, no únicamente en las acciones de respaldo, ayuda y entrega de auxilio a las áreas y personas siniestradas, así como en la reparación de las vías terrestres destruidas, levantamientos y en operación de las líneas de energía eléctrica, entrega de alimentos y consumibles y aplicación de acciones de reconstrucción de áreas urbanas, escolares, del sector salud y la implementación de medidas de seguridad para pillajes y delitos contra el patrimonio y evitar epidemias y contagios que afecten la salud en estas zonas, pero, también las medidas para importar alimentos que fueron destruidos en alguna etapa de su producción: carne, hortalizas, frutas, etcétera.
Este es el momento de la acción presidencial.
Enrique Peña Nieto, presidente de la República, debe continuar mostrando que está en el ojo del huracán y que está al frente del contingente nacional de ayuda oficial y que está poniendo todo su esfuerzo personal y oficial coordinando todas las acciones y que él es quien lleva la coordinación, no el secretario de Gobernación, ni el secretario de la Defensa Nacional, ni Rosario Robles, ni el DIF nacional…Él debe estar a la cabeza, pues el líder de la nación y debe mostrarlo que es el Hombre para este momento.
Este tiempo que invierta en esta etapa de desastre nacional se le regresará al mil por uno, pues su mandato, su administración, serán recordadas no únicamente por las reformas estructurales de Gran Calado, sino porque en este etapa extraordinaria de emergencia, estuvo al frente, como si fuera nuestro Dunkerque y él, el Primer Ministro, Winston Churchill, que encabezó el rescate.
Curiosamente cada sexenio tiene una prueba para el titular del Ejecutivo en turno: a Enrique Pena Nieto le correspondió este momento y deberá mostrar que es el Hombre para esta emergencia. Mañana todo se le regresará, pero eso será mañana; el caso se hoy y ahora.






















