Nuestra ciudad, nuestro estado, nuestra Patria y nosotros, estamos, debemos, obligadamente, estar  hoy de gran fiesta: festejamos, y nos vanagloriamos de esto, el CCXLVIII Aniversario del natalicio del enorme José María Morelos y Pavón, uno de los poquísimos Hombres Non de nuestra historia.

Don José Ma. Morelos y Pavón, se diría hoy, Hombre producto del esfuerzo, Hombre Hecho por sí mismo, por el lado que se le quiera ver, es un Hombre digno de admirarse y emularse: como insurgente, como militar, como estratega, como político y como ideólogo y como estadista,  e incluso como estudiante.

Sus decisiones sobre formación del ejército insurgente bajo su mando,  funcionamiento y de fábricas de armamento; sus campañas militares, su acciones para romper cercos militares y acosos al puerto de Acapulco y ciudades como Oaxaca, son memorables y hasta deseadas por otros militares de renombre, como Napoleón, el Grande; como político, fue el primero que visionó la guerra contra los españoles como realmente de INDEPENDENCIA, LIBERTARIA y fue de los primeros mexicanos que usó el término SOBERANÍA, PODER ÚNICO, CUYA FUENTE ORIGINAL ES EL PUEBLO; PODER ÚNICO,  REPRESENTATIVO, DEPOSITADO–DIVIDIDO EN TRES ENTIDADES PÚBLICOS=PODER EJECUTIVO, LEGISLATIVO Y JUDICIAL; establece el Primer Tribunal de la Nación, en Ario, primigenio origen del actual poder Judicial y Suprema Corte de Justicia de la Nación y estable el primer congreso constituyente de México,  y propone los Sentimientos de la Nación, antecedente ideológico y jurídico del Primer Gran Proyecto de Constitución Política del País, trabajada y promulgada en Apatzingán, en 1814.

Sobre su figura, su personalidad y hechos jurídicos, militares y políticos, se han escrito las más variadas y diversas historias, que posiblemente podrían tener algo de cierto, pero que tienen la finalidad de destruir su personalidad y su figura histórica; lo cierto es que fue hombre de carne y hueso, no fue perfecto, fue real y actuó en función de las circunstancias; de todas las aseveraciones queda su imagen, su personalidad y sus hechos inmovibles, más refulgentes, más sólidamente enterrados, enraizados  en el colectivo popular: Más Morelos, más José María Morelos y Pavón.

Si residía en esta ciudad y aquí nació, como era lógico  o si su señora madre vino de visita por la razón que sea y su nacimiento fue casual, eso carece de importancia y entra en el umbral y terreno del mito y de la leyenda y ¿qué nación? ¿Qué sociedad? ¿Qué familia?  ¿No necesitan del mito y de la leyenda?

Hombres como Morelos necesitamos.

Estamos urgidos de ellos.

Con miles de hombres como nuestro país, nuestra sociedad y nosotros  sería muy diferente.