No es nada nuevo en el país, y en nuestra sociedad, el asunto de la legalización de las drogas; tiene mucho tiempo, mucho más de una generación, pero debido a varios hechos y factores, el asunto ha tomado tal velocidad y empuje, como una bola de nieve arrasará quien se oponga a ello.
Entre estos hechos están la gran inversión en recursos humanos, financieros y materiales aportados por el Estado mexicano para detener la siembra, comercialización y consumo de estos productos, el mínimo resultado y la incuantificable cantidad de muertos y heridos, y daños colaterales que deja. (Curiosamente, nuestro país, y sociedad, ha sufrido un cambio trascendental en este sector: de ser un puente y mula en la comercialización de estupefacientes, se convirtió en productor, comercializador, consumidor y empresario; lo más grave es que el consumo entre adolescentes se incrementa por lo menos un 5% cada año).
Las reforma propuestas por varios estados del mercado más grande consumidores de mariguana y heroína – Estados Unidos – que posibilitan la libre comercialización de la mariguana y heroína, pero que aun conserva como delito federal el consumo y comercialización de estos estupefacientes.
Las propuestas de legalización de estas drogas realizadas por los gobiernos de Bolivia y Uruguay; otras naciones latinoamericanas están proceso de presentarla las iniciativas a sus H. Congresos nacionales, con lo que es muy posible que en por lo menos la mitad de las naciones latinas legalicen la siembra y comercialización de estos productos y se vendan como si fueran litros de leche en polvo o Coca Cola y Cervezas.
En nuestro país esto aun no se discute en los niveles que debe ser: poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ni en los gobiernos estatales – en sus tres formas de gobierno -.
Se está seguro, consciente del enorme gasto en recursos y hombres que se aportan en esta lucha y en los magros resultados, mas el silencio continúa. Por alguna razón será.
Acaso está en discusión-reflexión las ventajas y desventajas de esta acción legislativa, pero pudiera ser que todo esté determinado por los comportamientos de las organizaciones comercializadoras de estos productos en los Estados Unidos: Las familias, las mafias que tienen visión empresarial y que en tanto más se combata su siembra, transporte y comercialización, consumo, más gana porque encarece el precio en los mercados.
Así, como la cuestión de la indistinta compra-venta de armas de poder y largo alcance a mayores de 18 años respaldada por su Asociación Nacional del Rifle que permite la compra y uso de estas armas para cualquiera con el mínimo de requisitos, estará determinada por las presiones político-económicas de los grandes intereses de estas oscuras empresas.
Así, si bien desde el escritorio esto se ve positivo, en los mercados, en la comercialización, ¿cómo se verá, qué se hará con la mano desempleada y las tierras ociosas? Por otra cosa, ¿qué sucederá a nuestra economía, si se considera que un tercio del efectivo circulante es dinero lavado proveniente del narcotráfico?





















