El Ejecutivo Federal presentó el domingo 8 del presente su proyecto de reforma fiscal, que en realidad es una propuesta de reforma asocial y que, externamente,  pretende generar mayores ingresos para  impulsar el crecimiento y propiciar la equidad social, que es lo interno.

La miscelánea fiscal incluye un impuesto del 10% a las ganancias-compra-venta de acciones en la Bolsa Mexicana de Acciones –  medida que ningún presidente se había atrevido a gravar –  y a la distribución y dividendos de todas las empresas; además,  se quitará el régimen de consolidación fiscal, tres cuartas partes de los tratamientos tributarios preferenciales y la mitad de los regímenes especiales–demandas-recomendaciones de analistas, sociólogos y renombrados economistas, para incrementar la base tributaria, el padrón,  y opciones, fiscales – y, siendo todo esto importante desde el punto de vista social, lo más valioso, social y económicamente hablando, es 1°. NO habrá IVA en alimentos, ni medicinas ni colegiaturas, los más ricos – los que perciban más de 500 mil pesos al año, pagarán más impuestos, irán disminuyendo los gasolinazos, para quedar en 6 centavos al mes,  desaparece el impuesto a los depósitos bancarios en efectivo –IDE – mayores – en un mes – a quince mil pesos, desaparece el IETU – Impuesto Especial Tasa Única -, la tasa máxima del ISR a las personas físicas   aumenta de 30 a 32%, una pensión universal a quienes no la tienen  y un seguro de desempleo, por seis meses. Además, En contra de la opinión interesada del sector privado, toda esta miscelánea fiscal conlleva una reforma social implícita.

 

El texto de la iniciativa lleva palabras y propuestas de un déficit transitorio para este 2013,  de 0.4% del PIB, equivalente a unos 65 mil millones de pesos y proponiéndose para el 2014 un déficit del 1.5% del PIB, significando  263 mil millones de pesos, adicionales, impactando el gasto público en más de 9.3% al de este año y con una propuesta de política económica contra cíclica para ahorrar en tiempos de vacas gordas y gastar en los de vacas flacas. Para un crecimiento estimado para el 2014, de 3.9%.

Algunas particularidades son las siguientes: los refrescos y bebidas edulcoradas pagarán un peso por litro, de impuesto; el monto deducible de impuestos para autos nuevos se topa en 130 mil pesos; los empresarios del autotransporte foráneo de pasajeros perderán la exención del IVA, se ´propone un impuesto ecológico de 16 centavos por litro de gasolina, y el diesel, tendrá un impuesto de 19.17 centavos por cada litro; se elimina la exención  a las importaciones   temporales de los antiguos maquiladores y, finalmente, Hacienda-Lolita gravará con IVA  los espectáculos deportivos, como el fut bol.

En todo esto se habían tardado.

Como en todas las decisiones, se dieron las posiciones encontradas y, hasta el momento, sin entrar en detalles, al desaparecer las exenciones y los regímenes preferenciales, así como  ciertos impuestos como el IDE y el IETU, más la disminución del impuesto mensual de las gasolinas, hasta quedar en 6 centavos por litros, incrementar el ISR, aplicar impuestos en la Bolsa Mexicana de Valores, No gravar el IVA en alimentos ni en medicinas, establecer un seguro de desempleo, aunque fuese por seis meses, pero con cargo a los patrones, ligado al empleo formal  y con subsidio del Estado, se está tendiendo al equilibrio fiscal: paguen más los que más ganen, que es una de las finalidades constitucionales de toda política fiscal.

Ahora únicamente faltas  su aprobación y su aplicación, lo que será muy positivo. Por primera ocasión, desde la crisis de 94-95 no se había tenido una reforma,  y miscelánea, fiscal tan completa y que significara transformación social.