Uno de los criterios mas usados para evaluar la utilidad de algo es ver sus  resultados; si un medicamento cura o no cura, o si  una determinada estrategia funciona o no funciona; lo mismo va para la Naturaleza, entidad carente de sentimientos, que castiga sin piedad sus propios errores eliminando a una especie incapaz de sobrevivir. Sin afanes reduccionistas podemos entender que un medico que no cura, un arquitecto que no sabe diseñar, un contador que no entiende de números son profesionistas que no deben existir. Igual razonamiento podemos hacer sobre los maestros, si no sirven, deben ser reemplazados.

¿Cuales han sido los resultados de ese grupo que se denomina CNTE?. Están a la vista de todos. Partamos de algo evidente, la educación en México es deficiente, pero dentro de esa mediocridad destaca la pésima calidad de la educación en tres estados, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, casualmente los mismos donde este grupo tiene predominio.

¿Mera casualidad?, de ninguna manera, ¿Factores ambientales que inutilizan mentalmente a los maestros y los alumnos?, definitivamente no; ¿resultado de factores externos que afectan la exclusivamente a esos estados?, absurdo; las mismas condiciones existen en el resto del país y no se tienen estos malos resultados. Debemos concluir entonces que existe una relación causa-efecto entre la CNTE y el pésimo desempeño escolar.

En un excelente articulo publicado en la revista Nexos en mayo de 2013, con el título “La democracia sindical según la CNTE”, el autor, Alberto Serdan Rosales, hace una minuciosa y documentada  revisión de los orígenes y desarrollo de ese movimiento.  En dicho escrito podemos encontrar interesantes datos: La fundación de la CNTE en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en diciembre de 1979, fue para,  hipotéticamente, “coordinar las grandes movilizaciones magisteriales por democracia sindical, mejores salarios y rezonificación”. Con los años la CNTE logró ocupar posiciones importantes en el magisterio; a la fecha tiene gran presencia en las secciones 22 de Oaxaca, 18 de Michoacán, 9 del Distrito Federal, 14 de Guerrero, 7 y 40 de Chiapas, menos importante, pero existe, en Morelos y Zacatecas.

Pero es en la sección 22 de Oaxaca donde tiene realmente prácticamente todo el poder, el cual no lo lograron ellos solos, sino que contaron con la complicidad de autoridades estatales y nacionales.

Desde la minuta firmada en octubre de 1992 con el entonces gobernador de Oaxaca Heladio Ramírez López el gobierno entregó, al parecer a perpetuidad, concesiones al sindicato tales como el control de la justicia penal, las plazas docentes,  los nombramientos  y un acceso ilimitado a recursos.

Y como ningún asunto funciona sin dinero, el Acuerdo obliga al gobierno del Estado a entregar recursos económicos suficientes al magisterio; pero nada se dice de  transparencia o  rendición de cuentas.

La opacidad financiera de la CNTE es absoluta, tan solo en el 2011 la Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades en el manejo de los recursos del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica en Oaxaca por 631 millones de pesos. La lista es larga, recursos no transferidos; intereses generados cuya aplicación se desconoce; pagos por diversos conceptos de gastos de operación y nóminas; pagos de compensaciones no autorizadas; pagos indebidos a trabajadores comisionados al sindicato, etc. La autoridad educativa en el Estado es la CNTE, que controla todo, y naturalmente lo que vale es la actividad sindical; lo académico es secundario.

Otra lacra de la CNTE es la histórica práctica de la herencia (o la venta) de las plazas,  eficaz mecanismo para ganar lealtad política. Evaluación o competencia no cuentan.

La CNTE heredó y magnificó la corrupción de su matriz sindical, el SNTE, agregándole una retorcida  dosis de izquierdismo como resabio de una cultura hipernacionalista aderezada con la corrupción de una cultura sindical arcaica.  Su reacción contra la reforma educativa es el desesperado pataleo de un magisterio rebasado  que se opone a la renovación y a la evaluación de su trabajo.

La CNTE  es un aborto extraño, mezcla de sindicato y organización política que usa las demandas laborales como mero pretexto;. pero el asunto es más complejo que la simple reacción de unos maestros incompetentes y holgazanes impulsados por líderes corruptos que no quieren perder su poder y sus privilegios.

La mayoría de las personas que han tenido la desventura de toparse con un grupo de “maestros” (es un decir) democráticos están al limite de su tolerancia. Sencillamente nadie, en su sano juicio, los apoya. A sus lombrosianas huestes, llenas de rencor social, se les ve con  temor y franca repugnancia.  La CNTE, junto con sus amanuenses de este y otros medios, lo único que han logrado es ser detestados.

Es cuanto