Lo realmente significativo de la reforma fiscal propuesta son situaciones sumamente simples: que pague más, quien más gana y quien gane menos, pague menos. Así de sencillo. Por otro lado es una perversa mentira que se está golpeando a la Clase Media. Se está gravando  a quienes ganan más y ya. Y con todo el producto-ingreso  de esta miscelánea fiscal  se estará favoreciendo a la población que carece de pensión y eso es una enorme medida de beneficio social, por un lado,  y por el otro, se estará instituyendo el seguro del desempleo, otra grandiosa medida social, sumamente positiva en un país como el nuestro con graves carencias de plazas laborales.

Adicionalmente, aunque en esto de las desapariciones de los regímenes especiales, disminución de impuestos y creación de otros o incremento de las tasas  de otros, lo que se buscó fue el equilibrio fiscal entre los grandes grupos ingresos y egresos. Y esto es bastante positivo y, finalmente, es indicador de que se busca ampliar la base de la pirámide fiscal y que se desea mayor número de personas físicas y morales, más miembros del padrón de contribuyentes.

Una de las muestras de sensibilidad social de la política fiscal  y social de esta administración se mostró con la decisión de no incorporar el IVA a los alimentos ni a las medicinas y con esta determinación de alta política social, se mataron varios pájaros de una solo tiro: le  ganó-quitó una bandera  de lucha social a los partidos de Izquierda – particularmente al  PRD y a Andrés Manuel López Obrador – y se despresurizó la carga social y se evitaron las razones de las  futuras movilizaciones, pues al no haber causa, no habrá efecto, una ley natural muy simple que se aplica en la política.

Otra muestra fue la propuesta de creación y operación de la Pensión Universal y a esta medida no hay, no habrá,  ningún,  pero de ninguna parte o sector de la sociedad, quien  se pueda poner en su contra. Es innegable la  dirección social de esta iniciativa que revalora a la persona  y la convierte en el centro de la atención de sus derechos como ser  humano, sentándose un precedente, un criterio  jurisprudencial  de incuantificable  valor y que ubica al ser humano como centro de la tutela del Estado.

Una más, la creación del seguro del desempleo,  unido al empleo formal,  con  cargo a los patrones y subsidio del Estado y, además, con candados para no posibilitar que  los desplazados por la inestabilidad laboral que vive el país, se vayan  a la informalidad y tenga un incentivo para no trabajar.

Y aunque no guste, es favorable que quienes más ganen, paguen más impuestos – finalidad existencial, esencial de los impuestos,  y quienes deseen divertirse y disfrutar de bebidas edulcoradas – como refrescos y dizque energizantes, paguen impuesto;  tratando de espectáculos, excepción hecha del teatro y cines, todo público  pagará 16% de IVA; en el caso de los refrescos, un peso por litro y en el caso de las bebidas potenciadoras, energizantes, a según el sapo, será la pedrada; igualmente, pagarán IVA alimentos para perros, gatos y otras mascotas; el servicio de transporte público, foráneo de pasajeros, la venta de  bienes inmuebles, intereses en los créditos hipotecarios y en la renta de inmuebles y las joyas, orfebrería, piezas artísticas u ornamentales y metales preciosos en lingotes. Y esta iniciativa es una realidad, pues se aprobó.