“EL PODER EJECUTIVO PROPONE  Y EL PODER LEGISLATIVO DISPONE”. MÁXIMA REPUBLICANA.

El pasado domingo primero de septiembre, conforme lo establece la Constitución Política, en la solemne   instalación del segundo periodo de sesiones de la legislatura federal, Enrique Peña Nieto, entregó a la soberanía nacional representada en el H. Congreso, un informe del estado que guarda la administración de la nación, a partir de su toma de protesta y posesión, como presidente de la República, el primero de diciembre de 2012: nueve meses, en total.

Se han dicho muchas cosas y otras se quedaron sin decir.

Aquí están las mías:

1°.-Ningún presidente de la República, ni gobernador, ni presidente municipal, ni funcionario cabeza de sector, tiene ni usa una varita mágica para resolver los problemas que aquejan a una sociedad tan compleja como la nuestra y de desarrollo tan  disparejo.

2°.- Si no se tuvo en las épocas de partido único, partido-gobierno, mucho menos se tendrá en estos tiempos de diversidad política, pluralismo y cogobierno entre las tres fuerzas política-partidistas principales: el poder está tercerizado. En tercios: En el poder legislativo el partido en el poder ejecutivo carece de mayoría natural: Es la minoría más grande y está obligado a cogobernar, con negociaciones, con pactos, con las otras minorías o no existe una mayoría natural. Y esto dificulta todo.

3°.-Si las superpotencias económicas, como Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Inglaterra enfrentan problemas de recesión, de estanflación, de inflación, nuestra economía, que es sumamente dependiente de la economía norteamericana, está sujeta a recibir, y sufrir, los efectos de esa dependencia y es lógico que se presenten todos los indicadores económicos a la baja.

4°.-La nueva administración debe realizar ajustes en su maquinaria administrativa: cambiar los mandos medios y superiores con “su gente” en todo el país,  y esto genera desfases administrativos, aunque se sepa qué hacer,  el cómo y el con qué y setos cambios llevan desde un día hasta un año, o más.

5°.-Es lógico que hayan salido capitales. Son los que estaban vinculados con las anteriores administraciones y/o los que consideran riesgoso invertir en estos tiempos de cambio de administración. Y en estas épocas de cambio y de especulación, todo eso se presta para mayor volatilidad del tipo de cambio.

6°.-Esa misma acción – con el entorno de inseguridad heredado -,  genera cierres de empresas, disminución de empleos,   desabasto – en mínima escala – precios altos, etc.

7°.- Por los hechos, se tiene, existe un proyecto de nación y un paquete de reformas para hacer realidad ese proyecto, mas las fracciones opositoras colocan piedritas en el desarrollo natural de la administración y con la obligación de negociar para avanzar en la consecución del proyecto de nación, el tránsito es más lento y, en ocasiones, se debe ceder para avanzar y, como lo es en realidad, el uso de la fuerza legítima y monopólico de la fuerza del Estado=gobierno=poder es muy complicado, sobre todo, porque el enfrentamiento frontal es poco recomendable y por las fuerzas inerciales que están ocultos, agazapadas.

8°.-Se han presentado iniciativas de reforma –se dice las estructurales, de tercera generación –  y se avanzó en sus construcciones y consensos para presentarlas en el poder Legislativo; algunas ya salieron – la reforma Educativa  y de telecomunicaciones – y las otras: la Energética y la Fiscal  siguen su curso en el poder legislativo.

9°.-La piedra base es la generación de empleos. Si no existe estímulo para crear nuevos empleos, crecerá la pobreza, se ampliará la miseria, aumentará el comercio informal y habrá mucha más migración indocumentados a los Estados Unidos y, habrá mayores posibilidades de que aumente la inseguridad, la delincuencia y el crimen organizado.

10°.- Sin embargo, está planteada la ruta y nuevamente se renueva la  esperanza;  si el presidente de la República fijó en 120 días – hasta el 31 de diciembre de  este año 2013 – para colocar las bases del cambio con beneficios, y satisfacciones,  para todos los mexicanos, después de esa fecha, aun quedarán once meses para conocer si las reformas darán resultados, habrá avances,  que se reflejarán en  el bolsillo y en la mesa de los mexicanos, de nosotros, y resultaremos  favorecidos por el cambio propuesto por Enrique Peñ