Rompiendo lo establecido y surgiendo lo inédito, este primer informe presidencial presentó variaciones sobre el mismo tema: el cambio en el formato  del informe presidencia, que pretende establecer modelos políticos, si se considera, y acepta, que la política es la ciencia de la construcción de Acuerdos para avanzar en el sentido que las fuerzas sociales, representadas por los partidos políticos, desean; así, respetando la soberanía del H. Congreso de la Unión y confirmando lo que desde la elección de 1988 se fue dando,  deviniendo, evolucionando y construyéndose, y para evitar la irreverencia  e insolencia, así como falta de respeto a la figura y símbolo del poder Ejecutivo, que es el presidente de la República, el primero de septiembre, inicio de sesiones del segundo periodo ordinario de sesiones de la legislatura del H. Congreso de la Unión, cumpliendo el mandato constitucional, el presidente de la República informó el estado que guarda la administración de la cuestión pública a él encomendada por mandato popular recibido en las elecciones de julio de 2012, mediante documento entregado al H. Congreso de la Unión por el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; en la solemne sesión de instalación del segundo periodo ordinario de sesiones, cada partido presentó su posicionamiento y el Día del presidente dejó de serlo, formalmente.

Ahora el Día  del Presidente son todos los días y en esta administración fue el pasado lunes, e inéditamente, mas dada la efervescencia generada por las  discusiones e inminentes votaciones de las leyes secundarias de la reforma educativa y de la reforma energética y la presentación de la  reforma fiscal, el reciento señalado fue en la explanada del monumento  de Francisco I Madero, en  Los Pinos, ante los representantes del H. Congreso de la Unión, el gabinete legal y ampliado, los gobernadores, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las dirigencias nacionales de los partidos  políticos representados en el H. Congreso de la Unión y el sector patronal.

Ahí expresó: Tenemos 120 días para que 2013 sea recordado como un año de grandes transformaciones. Un año en que México se atrevió a despegar. Tenemos claridad de rumbo, tenemos energía y determinación para mover y transformar al país…el ritmo de crecimiento de México no ha sido el más adecuado; no podemos conformarnos con un crecimiento de sólo el 1%, como el registrado en el primer semestre…aunque el entorno exterior frenó nuestro ritmo de crecimiento, la oportunidad de acelerar la economía mexicana está dentro de nosotros…sólo los mexicanos pueden quitar, de una vez por todas, los frenos que han limitado el crecimiento económico…resulta trascendental  concretar las reformas financiera y energética, así como la hacendaria para que México pueda acelerar su desarrollo. México está ante una  gran oportunidad de emprender cambios estructurales de fondo para aprovechar sus riquezas y amplio potencial, por lo que  el gobierno de la República ha decidido enfrentar varios desafíos al mismo tiempo. Con la reforma hacendaria habrá créditos más baratos para crear nuevas empresas y que las existentes puedan contratar a más mexicanos; con la reforma energética  México tiene la oportunidad de aprovechar sus vastos recursos energéticos, que antes eran técnica y económicamente inviables de explotar; con la reforma hacendaria con la cual se reforzará la capacidad financiera del Estado mexicano y de los tres órdenes de gobierno con el objetivo de invertir en infraestructura, ampliar y mejorar la educación y establecer la seguridad social universal…la democracia respeta  a las minorías, pero éstas deben respetar a la democracia y a las libertades de todos…México cuenta con 1.4 millones de profesores de educación básica que en el momento de emitirse este mensaje estaban, en su gran mayoría, dando clases en sus aulas. Los maestros sólo tendrán que ser mejores maestros para ganar bien…el gobierno federal no busca administrar la inercia, sino transformar al país, por lo cual es previsible que haya resistencias…para crecer a mayores tasas, para incrementar los ingresos reales de las familias, es necesario elevar y democratizar la productividad.