Han transcurrido los primeros nueve meses del sexenio de Enrique Peña Nieto y burla burlando va el primer año, de hecho.
Ciertamente gobernar no es nada fácil, ni es un flan, ni miel sobre hojuelas y menos como dejaron el país.
Arrancó con luchas luces a partir de la firma con las dirigencias de los tres partidos políticos nacionales – PAN, PRD y PRI – del Pacto por México. De ese acuerdo político – muy festinado – se derivaron muchas iniciativas de reformas estructurales inéditas en el país, muchas de las cuales no sólo se convirtieron en leyes, sino que incluso ya están vigentes. Es el caso de las reformas constitucionales en materia educativa, cuyas leyes secundarias están en proceso de aprobación, así como las de telecomunicaciones y competencia económica.
Del pacto por México derivó la iniciativa de reforma financiera, actualmente en discusión en la Cámara de Diputados. La iniciativa de reforma energética no se presentó a través de ese acuerdo político, sino que fue propuesta de Enrique Peña Nieto y cuenta con el apoyo de los senadores y diputados del PRI. Sin embargo su aprobación es crucial para el Pacto por México, ya que, en la medida de lo posible, deben converger con la propuesta del PAN y PRD en materia energética.
No obstante las luces de inicio de sexenio se han venido apagando a medida que se conocieron una serie de indicadores económicos, particularmente cuatro:
1°.-El lento dinamismos de las exportaciones mexicanas. 2°.-El menor gasto público. 3°.- La desaceleración de la economía y 4°.-La pérdida de empleos formales.
Se informó que el PIB en el segundo trimestre del año creció 1.5%, en comparación con igual periodo del año anterior; ese dato estuvo muy por debajo de los pronósticos de los analistas de los mercados financieros, que anticiparon un crecimiento del 2.5%, mas el crecimiento de la economía mexicana sólo fue del 1%, después de que la cifra del primer semestre se revisó de 0.8 a 0.6% y la SHCP recortó su pronóstico de crecimiento para 2013 a 1.8%. De cumplirse sería el menor dinamismo de la economía desde la recesión del 2009.
El deterioro de la actividad económica ha agravado la pérdida de empleos formales. Medidos por el número de trabajadores permanentes y eventuales urbanos afiliados al IMSS, en junio, sólo se crearon 2,159 empleos formales y en julio se generaron 5,311 plazas, la menor cifra para ese mes, desde 2006. En términos acumulados, durante los últimos siete meses se crearon 300,689 nuevos empleos, el peor dato laboral para un periodo desde 2009. Para todo el año el BANXICO anticipa un aumento de entre 450 y 550 mil empleos-trabajadores asegurados en el IMSS.
El menor gasto público observado desde el cuarto trimestre de 2012 y en el primero del 2013, como parte del cambio de administración, acentuó la pérdida de dinamismo de la economía, que si bien hacia finales del segundo trimestre el ejercicio del presupuesto prácticamente se regularizó, la desaceleración en el gasto causo una menor inversión pública en los primeros meses del año.
El deterioro del entorno externo propició un menor dinamismo de las exportaciones mexicanas, en particular de las manufactureras, dada su vinculación con la producción industrial de Estados Unidos. El riesgo es que la desaceleración de la economía mexicana, acentuada en el segundo semestre del año, pueda convertirse en estancamiento.
Y en el sector político, el país está entrampado, atascado con las leyes secundarias de la Reforma Educativa – y sin ellas, sería reforma de tinta, saliva y papel – y la reforma energética no sale y ya se salió a la calle y en la calle será muy difícil no imposible, que salga por unanimidad, aunque sí por mayoría, pero NO CONVENCERÁ, y eso es lo que se desea: CONVENCER.





















