Etelberto Cruz Loeza

Las H. Legislaturas de 19 estados de la Federación aprobaron la Reforma Educativa enviada por el titular del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto y que requería el aval de 17 congresos locales para ser constitucional y las modificaciones a sus artículos 3° y 73°, en materia de educación para establecer el Servicio Profesional Docente y la creación de un organismo público autónomo de evaluación de la calidad del desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional desde la primaria hasta la educación Media Superior, con este hecho forman parte del texto constitucional vigente.


Desde la perspectiva político-laboral, las posiciones están definidas: por un lado, el Estado-gobierno de la República, la administración Federal y lo que pretenda hacer en el sector educativo, ya forma parte de la Constitución Política tiene cancha firme, abierta y la iniciativa en este juego. Se jugará con sus reglas, en su cancha, con su balón, tiene la iniciativa y los árbitros de su lado. (O como dicen, rescatar la rectoría y gobernabilidad del sistema educativo nacional). Por el otro, curiosamente, están dos hermanos antagónicos, supuestamente: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y los dos organismos usan como armas “los derechos laborales y humanos de sus agremiados”. Ambas organizaciones consideran que están agredidos en sus derechos laborales”. Ahora están unidas en esta lucha, con un final anticipado. Así haya más de cien mil, miles y miles de solicitudes de amparo en contra del contenido de esta reforma, difícilmente se les concederá. Todos los eslabones jurídicos, políticos y laborales se cubrieron.

La lucha está emplazada. Los dos contrincantes ya se conocen muy bien, hicieron sus exhibiciones de músculo, vencidas y de ejercicios de calentamiento. Al publicarse las reformas en el Diario Oficial de la Federación iniciará la segunda fase del torneo.

Frente a este trascendental acontecimiento, es lógico aceptar que el Estado- gobierno-patrón, tiene todo el derecho de buscar, formar y tener maestros talentosos, líderes escolares preparados, escuelas autónomas, así como una mejor gestión y evaluación y, para lograr este propósito, se requiere cambiar los planes de estudio – que sean menos prescriptivos, sin dejar de considerar aquellos contenidos fundamentales-clave, sin aspirar al enciclopedismo, sino generar las capacidades para un óptimo aprendizaje -, colocar al alumno en el centro de las decisiones y renovar, incluso, a la propia secretaría de educación pública y a la escuela, la que debe ser el eje, junto con el docente, estar en entornos más flexibles, para dejar de ser simples reproductores de contenidos educativos, largos y en ocasiones aburridos. Esto significa rediseñar, repensar el modelito, el formato, de la cabeza del sector, de la institución, de planes, programas, metodologías, equipos, materiales y mecanismos-formatos administrativos y, prioritariamente, del operador del proceso: El maestro, o como le quieran llamar ahora: tutor, asistente, facilitador, docente, profesor, etc.

Antes, esta reforma iniciada ya, para tener éxito, y logre su objetivo académico-político, debe cumplir estos requisitos: 1°.-Tener la anuencia de todos los grupos laborales de los servicios educativos del país – no únicamente de los maestros. Todos cuentan -. (En su caso) 2°.-Proponerle al trabajador acepte reformar sus rutinas, capacidades, competencias de enseñanza –aprendizaje-laborales y capacitarlo-formarlo-superar sus condiciones, según el caso, mas si esta reforma educativa no inicia con la formación, actualización, capacitación y superación de todo el personal involucrado en las acciones de la Educación Nacional, fracasará como casi todas las anteriores. Lo anterior en la aceptación de que habrá reforma de planes y programas de estudios de los niveles Básico y Medio Superior y que el instituto de evaluación del sistema lo esté retroalimentando y sugiriendo caminos. En caso contrario, será otro Elefante Blanco. 3°.- La completa colaboración y respaldo de la organización sindical. Sin él, todo fracasará. Esta es realmente la Carta – as/comodín) bajo la manga del SNTE.

Se deduce, por todo lo que está en juego, que al patrón-gobierno-Estado no le conviene chocar de frente con la organización oficialmente representativa de sus trabajadores. Habrá negociación y, probable y posiblemente, la CNTE entrará a terapia intensiva.

El nivel terciario – Educación Superior – necesita resolver situaciones como la poca oferta institucional existente para atender a los egresados del nivel Medio Superior: Cerca del 29% logra un espacio en todo el sistema educativo superior, pero solamente el 39% del universo de la educación superior termina-egresa con un grado académico. Y, otra situación: El trabajo para el profesionista formado, la llamada vinculación universidad-tecnológico-normal- sociedad-empresa. Existen, circulan, datos, verdaderamente escalofriantes referidos a la oferta de trabajo para el egresado de las instituciones de educación superior: Escasamente el 45-50% consigue empleo en el área de formación, mas sus salarios-remuneraciones no son las correspondientes a la formación y, generalmente, sin todas las prestaciones sociales de ley y en limitadas condiciones de seguridad e higiene. La mitad del porcentaje restante, trabaja en otra área ajena a su formación y con precarios ingresos y el porcentaje faltante forma parte del ejército: o NINI o desempleado o abierto a cualquier oferta de trabajo, hasta la socialmente tóxica.

La educación superior de hoy es efecto directo del desarrollo de nuestra sociedad: Hace 2 generaciones se exigían escuelas de educación básica. Una generación, de educación Media Superior. Hoy, de Educación Superior. Para resolverlo se requiere: mayor presupuesto, mayor cobertura y efectiva, no virtual, vinculación entre sociedad-educación Básica-Media Superior- Superior. Se desea que esta reforma educativa, integral, inicie el cambio hacia más y mejor desarrollo social, basado ineludiblemente en el criterio democrático del artículo 3°. Constitucional. Esta es la reforma educativa ideal. ¿Cuál será la posible?