Morelia, Uruapan, Zitácuaro, Hidalgo, Zamora, Maravatío y Nocupétaro, son los municipios donde se concentra la población en pobreza “multidimensional extrema“ de Michoacán, que presentan carencia de acceso a la alimentación, de acuerdo al Anexo “A“ del Decreto firmado el día de ayer en un acto “pomposo“ en las Margaritas, Chiapas, publicado el día de hoy en el Diario Oficial de la Federación con vigencia a partir de mañana.
Si el propósito del gobierno federal a través de dicho Decreto, es en el corto plazo garantizar a la población el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, a través de acciones coordinadas, eficaces, eficientes y transparentes con un alto contenido de participación social y su prioridad es que ningún mexicano padezca hambre, el Decreto no será suficiente. El sexenio apenas inicia, y hoy en pleno siglo XXI, resulta inaceptable que millones de personas en México padezcan hambre.
La pobreza en Michoacán no se concentra tan solo en los 7 municipios reconocidos en el anexo citado, la pobreza existe en los 113 municipios del estado, incluyendo a Cherán como municipio autónomo.
En el municipio de Ario se encuentra una comunidad llamada África, situada a 1660 metros sobre el nivel del mar con una población de 80 habitantes que viven en extrema pobreza, de los cuales 39 son hombres y 41 mujeres, 51 son menores de edad y 29 adultos, 4 tienen más de 60 años, ninguno tiene derecho a atención médica por el seguro social, en África hay tan solo 13 hogares, todos con piso de tierra y conectadas al servicio público, unos consisten de una sola habitación, 9 de todas las viviendas tienen instalaciones sanitarias y sólo 2 tienen acceso a la luz eléctrica. La estructura económica no permite tener en ninguna de las viviendas una computadora, mucho menos una lavadora, pero al menos 7 tienen un aparato de televisión. Aparte de que hay 5 analfabetas de 15 y más años, 1 de los jóvenes entre 6 y 14 años no asiste a la escuela. De la población a partir de los 15 años 5 no tienen ninguna escolaridad, 22 tienen escolaridad incompleta, 4 tienen escolaridad básica y 1 cuentan con una educación post-básica. Un total de 2 de la generación de jóvenes entre 15 y 24 años de edad han asistido a la escuela, la media de escolaridad entre la población es de 4 años.
Con todos los antecedentes anteriores y al no estar comprendida en el anexo citado, podemos considerar que en África no hay hambre. Que ironía.
Realmente el Decreto ¿erradicará el hambre?, evidentemente no, por el sólo hecho de no haber contemplado en esta primer etapa verdaderamente a los municipios donde impera ésta, África es tan sólo un ejemplo de ello.
Resulta demagogo fundar su pretensión en el derecho humano contemplado desde 2011 en el artículo 4 Constitucional, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas, en el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, por el dicho de la Corte Interamericana de Derechos, en la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en la Ley General de Desarrollo Social, en el artículo 178 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable.
Más aún, el que se considere que el Estado mexicano ha desplegado en años anteriores recursos cuantiosos para atender la problemática alimentaria del país y que a pesar de ello, ha persistido en México una alta incidencia de personas que experimentan situaciones de hambre, particularmente entre la población más pobre, lo cual tiene efectos negativos en el desarrollo físico y mental de las personas y limita notablemente la calidad de vida de las mismas, afectando en la práctica el acceso generalizado a los derechos sociales y a la justicia social, ello no basta.
Acción es la actitud requerida, en seis años se podrá dar cuenta de si efectivamente este Decreto cumplió su pretensión.

























