En nuestro país, en los escenarios político-partidistas y electorales, en donde gobierna la minoría más grande y no existe una mayoría natural – la mitad más uno a favor del partido en poder del poder Ejecutivo – (PRI), en  ninguna de las cámaras del H. Congreso de la Unión,   –  y no se ha construido una mayoría, mediante coalición de partidos, el presidente de la República propuso el Pacto Por México en el que participan – se desconoce lo que se cede y lo que se avanza, lo que sí se sabe es que lo respaldan –  y firman  los tres principales partidos políticos nacionales, representados en el H. Congreso de la Unión  ( PAN, PRD  y PRI) y a un analítico y sopesado costo político, el partido revolucionario institucional ha propuesto las reformas  que el país y su sociedad necesitan para avanzar  en la recuperación de estándares económicos, sociales, culturales, particularmente de seguridad y de empleo. Así se propusieron y fue aceptada y  resultó bien planchadita la reforma educativa y  se espera que salga la reforma energética, fundamentalmente.

Este pacto tuvo su prurito  y crisis en los días electorales de julio y, por medio de sus presidentes nacionales y de sus coordinadores de las respectivas bancadas  de los partidos firmantes opositores – PAN y PRD –, en ambas cámaras,  condicionaron su firma y presencia al resultado de las elecciones concurrentes realizadas el casi la mitad de los estados de la Federación; condicionaron su estancia en el pacto, si la presidencia de la República obligaba a los C. gobernadores a sacar sus manos de los procesos electorales en curso y, además, los exhibía y, además, si nombraba a los delegados de la SEDESOL, conforme a un protocolo que ambos partidos – separadamente  – propondrían, con la doble finalidad de que no fueran destinados a trabajo partidista ni utilizaran los fondos y programas de esa secretaría con fines electorales, corporativos.

Como era tormenta política, se resolvió políticamente: no hubo nada que demostrar ni que sacar  a los gobernadores en los procesos electorales, por la simple razón que ni hubo ni lo uno, ni lo otro: no hubo manejo electoral de los fondos y programas de la SEDESOL.

Mas en nuestro estado, que se cocina aparte y los escenarios políticos son más agudos, el partido de la Revolución Democrática, haciendo lo mismo que en el H. Congreso de la Unión, y a través de su coordinador partidista en la H. Cámara de Diputados, Silvano Aureoles Conejo, y aprovechando las fisuras, cuarteaduras en el poder, en el gobierno y en la administración estatal,  afirmó que las delegaciones de la SAGARPA y de la SEDESOL son Casas de Campaña, con todo lo que significa eso: manejo de recursos y programas federales con fines de corporativismo electoral, trabajo político de condicionamiento del voto, etc., etc. situaciones que en nuestro estado están muy lejos de presentarse, de ser, ni en este momento ni en otro cercano y/o mediato, pues el estado, su sociedad y el gobierno, tiene otras necesidades más apremiantes: seguridad, empleo y, sobre todo, transparencia. Y que si eso no se suspendía, si no se resolvía, en el sentido que ellos desean, y en la forma que ellos  demandaban,  se saldrán del pacto por Michoacán, firmado y protocolizado por todos los actores políticos – partidos y sector económico  -.

Como no existe nada de lo afirmado y todo es una tormenta en un vaso de agua y que se declara únicamente para el sensacionalismo de los medios, y no salirse de las primeras planas eso serán como las campanadas a misa: los escucharán los que quieran, porque en este momento, lo más importante es que no nos distraigan, pues se está trabajando buscando dar seguridad, empleo y transparencia a la administración pública, Federal y estatal.

El diputado Silvano Aureoles está obligado a probar y demostrar o quedará como mentiroso.  En  caso de no hacerlo, quedará como siempre: piedra de escándalo.