De conformidad con la facultad y la atribución conferida por la constitucional del gobierno libre y soberano de Michoacán de Ocampo, el señor gobernador interino Jesús Reyna García continuó con la reconformación de su gabinete y efectuó cambio en su equipo, y nombró a sus gentes, porque se gobierna con los amigos y con los que saben y conocen.
Por su alta función de ser el responsable de la paz del interior del estado y del gabinete, debe llamar la atención la designación del nuevo secretario de gobierno, Jaime Mares, quien ha desempeñado varias responsabilidades de representación popular y electoral – presidente municipal y diputado local, así como funcionario en la administración estatal, mas lo interesante es que en el juego político interno en el partido revolucionario institucional para alcanzar la designación de candidato a la gubernatura por el tricolor y en el juego de pesos y equilibrios de fuerza y músculo políticos, aceptó invertir su regionalizado capital político con Jesús Reyna y Fausto Vallejo Figueroa, quien finalmente resultó ungido y tras la campaña y proceso electorales, obtuvo la victoria, que fue validada por los órganos electorales y con esa inversión se formó un triunvirato que los condujo a la victoria estatal.
Ahora la pregunta cuya respuesta está en el tiempo por venir es si esta designación es resultante o del viejo pacto de asociación e inversión política o de la búsqueda de la eficiencia, la seguridad, la transparencia y la honestidad o por importar sobre todo no tanto la felicidad y bienestar personal de los gobernantes, sino la grandeza y prosperidad del Estado…Tratando de organizar al Estado, todo puede pasar y lo único imperdonable es atentar a la existencia de un Estado bien constituido.
No muy pronto sabremos – por los resultados – si esta designación fue al apropiada.
No se deben olvidar las recomendaciones de El Príncipe: “Cuando un Príncipe es apreciado por el pueblo, debe cuidarse muy poco de las conspiraciones; pero que debe temer todo y a todos cuando lo tiene por enemigo y es aborrecido por él” y en este momento están construidas las circunstancias para ser o aborrecido y odiado por el pueblo.
Y en relación con las restantes designaciones, y las que seguramente vendrán, está la valiosísima recomendación de El Príncipe: “No es punto carente de importancia la elección de los ministros que serán buena o mala según la cordura del príncipe. La primera opinión que se tiene del juicio de un príncipe se funda en los hombres que lo rodean: si son capaces y fieles, podrá reputárselo por sabio, pues supo hallarlos capaces y mantenerlos fieles; pero cuando no lo son, no podrá considerarse prudente a un príncipe que el primer error que comete , lo comete en esta elección…cuando se ve que un ministro piensa más en él que en uno y que en todo no busca sino su provecho, estamos en presencia de un ministro que nuca será bueno y en quien el príncipe nunca podrá confiar”.






















