En nuestro país y en casi todo el mundo occidentalizado y neoliberal, se habla del asunto de las pensiones. Básicamente que el monto de descuento al trabajador y la aportación del patrón- Estado es- son mínimos y que deben incrementarse y sobre esas dos cuestiones gira todo el asunto de discusión.
R5ecientemente, en la Asamblea General Ordinaria de la Asociación Internacional de Organismos de Supervisión de Fondos de Pensión, se dieron varios puntos de vista en torno a los sistemas pensionarios y casi todos fueron uniformes respecto de los grandes cambios mundiales que se requieren para fortalecerlos en una primera instancia, y posteriormente impulsar los niveles de ahorro a fin de ampliar las coberturas, pero ninguno de los puntos de vista presentó las proyecciones futuras de la vida de los pensionados en el momento de sus retiros, si conservan los puntos porcentuales de cotización actuales.
Los organismos de supervisión buscan incrementar las cuotas de aportación y los programas de ahorro de los afiliados porque eso significa mayor monto de fondos, más dinero guardado y más dinero de ganancia de comisión por el llamado manejo de cuenta de administración de los fondos de retiro de los particulares afiliados.
Seguramente ellos quieren que los afiliados ahorren, pero ¿se habrán preguntado si existe la posibilidad de hacerlo – ahorrar -, cuando lo fundamental es que el salario base de la pensión apenas alcanza para mal vivir? Y también esta otra pregunta: ¿Qué nivel de vida tendrán si se pensionan con los actuales formatos y montos? Además, jamás loso administradores de los fondos de pensiones-retiro nunca pensarán disminuir sus niveles porcentuales de comisión pro administrar esos dineros seguros que quincena a quincena llegan.
Cualquier tipo de pensión que exista en el mundo tiene pros y contras, pero todos coinciden en lo mismo: deficiencia de flujos y de fuentes de financiamientos – monto porcentual de las cotizaciones y la existencia de únicamente una fuente de financiamiento: el descuento obligado -. De hecho, si algún sistema pensionario llega a ser exitoso por un tiempo debe revisarse a la brevedad para que no sea rebasado por las circunstancias.
En el esquema de pensión contributiva existe el riesgo de las bajas cuotas de aportación, que generarán pensiones menores en un 66% a lo ingresos actuales de los afiliados; el reto es incrementar las aportaciones, pero es un tema tabú que ni los patrones ni el Estado ni los trabajadores tratan porque va unido a los ingresos salariales que se mueven si existe crecimiento económico mayor al 5% – ¿y de qué sirve que lo trate contractualmente el trabajador si los patrones y el Estado no lo concede -?
En el caso de las pensiones no contributivas está el problema de las finanzas de los estados y la experiencia de Europa es el ejemplo de lo que sucede en países que gastan más allá de su capacidad presupuestaria y no reducen a tiempos los desfalcos; el riesgo del déficit del Estado es mayor, muchas veces imposible de controlar hasta que ya es demasiado tarde.
En materia de ahorro voluntario hay mucho que hacer en el mundo, pero la pregunta central es ¿Cómo ahorrar si lo más importante es pagar los costos de alimentación, habitación, servicios familiares, servicios públicos, salud familiar y ahí se va el 95% de los ingresos y el resto es para gastos educativos, recreación y cultura, luego entonces, qué se ahorra?






















