Los sucesos recientes muestran que la política es actividad de los Dioses del Olimpo, y desde su ratificación-prolongación de su mandato por los tiempos por venir, Jesús, El Grande, Zeus revivido, en sus trabajos de arquitectura política ha mostrado oficio: conocimiento, experiencia y relaciones; sus palabras: “Desde este momento Yo soy el gobernador” – como Luis XIV -, generan seguridad, lo que provoca  confianza y ésta, esperanza y el Grande la lleva en sus alforjas, combinada con el bono social; es deseable, por el bien de todos, que no decepcione, porque si le va mal al Grande, nos irá mal a todos. Los movimientos que vengan, serán efecto de este arribo anunciado – como dijo el Coyote –desde uuuuuhhh, pero es necesario, y lógico, que el nuevo Zeus, Jesús, el Grande, inicie su trabajo e imponga su sello, su estilo personal de gobernar, actuando con gente de su total confianza, lo que es natural y recomendable.

Estando la política michoacana llena de esperanza, pues en quince días –así se expresó –  habrá sensible mejoría en nuestro escenario de vida,  con inmenso fervor ecuménico me voy al Hades , para asuntos más terrenales.

Una tarde-noche sabatina, lleno del espíritu,  y bondad, Franciscanas, del Hermano de Asís, por enésima vez me fui a disfrutar el promocionado encendido de las luces de nuestra maravillosa catedral, joya arquitectónica del México Colonial y de nuestra ciudad, Jardín de la Nueva España. Llegué y me apoltroné en banca metálica de la Plaza Verde y con la fija vigilancia republicana de Don Benito Juárez; tuve la fortuna de colocarme cerca de la lanzadera de los cohetones y guirnaldas que en policromías de pavo real y de colibrí reventarían embelleciendo las altas torres de la señorial catedral vestida de cantera rosa, transformándola en belleza incomparable, trascendente e inalcanzable. Conté los minutos faltantes y cerca del momento, me ubiqué frente a las dos torres gemelas.

El hecho en sí no tiene chiste y si se ve así, es muy aceptable y hasta plausible, como lo fue, y ha sido y, acaso será, en los tiempos por venir, pero ese simple acto es un  hecho promocional, propagandístico – de la ciudad, como destino turístico – de la administración – como entidad que se esmera en los bellezas de su ciudad y que ofrece distracción, recreación y cultura, a sus ciudadanos y población -, publicitario – ofrece, difunde puntos de interés, bellezas,  atractivos y referencia históricas, etc., de nuestra ciudad –   y debe ser una producción con esos fines y lo que  es en este momento es un evento mal explotado, subdesarrollado y hasta emergente y el dinero que se ha gastado ha sido eso, un gasto, no una inversión. En su caso habría qué cambiar casi todo.

En esta presentación de una belleza arquitectónica:

A.- ¿Qué papel juega la estridente música pop que enmarca el acontecimiento; si el sitio es católico, Colonial, ¿no estaría mejor otro tipo, otra categoría de música? Digamos religiosa, Barroca, Gregoriana, Clásicos ligeros, Clásica, instrumental, clásica mexicana – Revueltas, Ruvalcaba -, ¡de coros! – ¡tantos que existen o existieron! Corrientes, autores y obras… ¡Hay para siglos y  siglos por venir! No haría mal un baño de cultura musical.

B.- Siendo un escenario insuperable, ¿por qué no convertirlo realmente en un escenario teatral y se desarrolla la comedia, se apagan todas, todas, las luces y se dirige el evento como obra dramática, con  actos, suspenso y epílogo? ¡Qué les cuesta!

C.-En estos tiempos es tecnológicamente posible; luego entonces, ¿por qué no se retransmite en tiempo real este hecho propagandístico a algunas colonias, populares o no, y tenencias de nuestro municipio?      Claro que costará, pero todos tenemos derecho a la cultura, ¿o no? Además, la cultura es la creación y cualidad social  más cara de obtener, pero viste y ennoblece a las sociedades.

D.-Si bien es cierto, la catedral es la catedral, pero, haciendo a un lado las odiosas comparaciones, los conjuntos arquitectónicos de La Merced, Capuchinas, San Francisco, San José, el Carmen, San Agustín, la Basílica de San Diego y  el Sagrario de las Monjas,  bien merecen sus luminarias y promocionar su encendido…¡Imagínense el impacto! ¡Y todos esos testimonios arquitectónicos tienen sus rincones coloniales para realizar actividades culturales y propagandísticas! Lo asignado no será un gasto derrochado, sino una inversión con plusvalía casi inmediata.

E.-Mejorar el sistema de sonido…impecable, sin errores, claro, no estridente…parece baile grupero – respetuosamente -. O qué, ¿No lo vale?

F.-Muy importante: designar, con criterio profesional a quien dirigirá el acto, para que  pronuncie clara, nítidamente, rítmica y tranquilamente los textos… parece que está en ceremonia luctuosa, despidiendo un féretro: le incorporan ciertas terminaciones, rimas y asonías, tiples-modismos, realmente fuera de lugar, parecen vulgares.

G.-Otra mucho más: Que alguien que sepa les revisen – fondo y forma –  el texto de lo que leerán, dado que dicen unas barbaridades y como casi todos somos unos ignorantes, nos damos por bien servicios, y nos vamos muy contentos, pero el fondo histórico, arquitectónico, cultural, etc., narrados,  deja bastante qué desear.

H.- Como complemento, y respaldo al encendido de la iluminación de la catedral moreliana mini programa cultural musical completo, ¿sería posible actuación de representativos corales, polifónicos morelianos;  de orquestación de cuerdas, metales, alientos, pianos establecidos en la ciudad? La vida cultural existe, funciona las instituciones musicales, ¿habrá disposición? Sí, será dinero, pero sería inversión, no despilfarro, no derroche. La cultura bien vale la pena y nosotros, los morelianos, bien valemos una misa.

I.- ¿El cañonero de los cohetones, ¿Por qué  sólo trae para, casi,  4 minutos? ¿Cuánto costará que dure 5,6  o más minutos?

J.-Operar ejercicio de realimentación: aplicar encuestas e entrada – antes del inicio de la actividad –  y de  salida – al término de la misma -. Se enteraría del universo de asistentes, su perfil y opinión. ¡Fáci! Es trabajo, pero ¡Bien vale la pena.!

Me retiré con el frío de la noche, arrebujado con mi chamarra roja, a cuadros,tarareando Entre las Olas.