“Vamos en la ruta correcta” dijo muy orondo el personaje que cobra como gobernador interino de Michoacán,  no contento con eso, remata afirmando que los reciente hechos de violencia en el estado en realidad no son malas noticias. Esa es su opinión,  puede ser, o también puede ser que así está programado para contestar y no puede ni debe salirse del guión que le ha sido impuesto.

Michoacán está mal, muy mal,  y ya no se tiene a Fox o a Calderón para usarlos como pretexto.  El problema tiene muchos años, si bien en las últimas administraciones ha empeorado. Para los de memoria corta recordemos que en su momento, el  entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel llamó al Presidente Calderón para decirle que simplemente no podía con el crimen organizado; y de eso ya hace casi 7 años.

 

¿Que paso?,  pues en ese lapso tuvimos a Julio Cesar Godoy, diputado y hermano del siguiente gobernador, exhibido como cómplice y amigo de personajes del crimen organizado, actualmente prófugo de la justicia.  Se detuvo a una decena de alcaldes y varios funcionarios, todos acusados de nexos con criminales, ¿Qué paso?, todos fueron liberados por que a un juez sencillamente no le pareció que las acusaciones estuvieran correctamente fundamentadas, o tenían tal o cual defecto.  Así de fácil. 

El problema de Michoacán es resultado de un abandono de la entidad por decenios.  Viene desde los años 50s cuando se generaliza en gran parte de la entidad la producción  en gran escala de amapola y marihuana, aparecen los entonces llamados “gomeros” ante la indolente, o cómplice, mirada de las autoridades de entonces.  Así estaban las cosas en los 50s… y así siguieron.

Cronológicamente podemos ubicar a 2002 como el año que se perdió buena parte de la gobernabilidad en el Estado, se inician los episodios de gran violencia y era ya notorio el auge del crimen organizado. A partir de ahí, el deterioro ha sido imparable y, como todo lo que puede empeorar, empeora; durante él (des)gobierno Godoy la situación efectivamente empeoró. El triunfo del PRI en las elecciones estatales era previsible, pero fue con un candidato muy enfermo, que desde hace meses está ausente y ha dejado a la deriva al Estado. La información sobre salud del Gobernador Vallejo se ha manejado en forma opaca, dado pie a todo tipo de conjeturas. La más insistente es que está en fase terminal y que no regresara a sus funciones.

Evidentemente lo que se ha podrido durante siete décadas no se va arreglar  en unos cuantos meses, pero lo que sí se puede es tomar las medidas adecuadas para resolver de raíz el caso. Y por lo que se ve, definitivamente no vamos por buen camino. Michoacán está peor que hace seis y que hace doce años. Enviar divisiones completas del Ejercito y cientos de efectivos de la Policía Federal, sin una adecuada estrategia que incluya investigar y detener a prestanombres, lavadores de dinero, además de depurar estructuras militares y policiacas infiltradas, no resolverá nada. La vieja receta de seguir el rastro del dinero sigue siendo válida.

Es incomodo aceptarlo,  pero el grueso de la  responsabilidad de la tragedia michoacana no es de la administración federal, ni de esta de las anteriores; han sido los malos y pésimos gobiernos que ha tenido la entidad.  Desde hace medio siglo, salvo un par de gobernadores, los demás han sido unos mediocres, auténticos exponentes del populismo y la demagogia priísta y perredista;  timoratos, de corta visión, voraces depredadores e indolentes ante la delincuencia, si no es que quizá, en algunos casos, con posibles nexos con ellos.

La estrategia que estos gobernadores siguieron es el añejo dejar hacer y dejar pasar. Para solucionar conflictos, en lugar de aplicar la ley abrían, y abren, la caja de dinero que les envía la Federación. Recordemos que hace escasas semanas el gobierno michoacano “solucionó” el conflicto magisterial y de los normalistas  dando garantías de impunidad y carretadas de dinero; la administración local cedió, a la sección 18 de la CNTE (los “democráticos”), 200 millones de pesos para repartirlos entre los maestros paristas. En pocas palabras, les regalaron dinero, de los contribuyentes obviamente, a los vándalos que secuestran camiones, hacen bloqueos, paros  y roban camiones de reparto.

Michoacán tiene serios problemas, no nada mas el crimen organizado, tenemos a los fanáticos de la Nueva Jerusalén; los talamontes, los maestros de la CNTE, los normalistas, la quiebra financiera, la CUL, los transportistas mas un largo etc.   Michoacán actualmente no es libre ni soberano. La delincuencia organizada, y la desorganizada, lo tienen secuestrado desde hace años. 

 Resultado final, surgen, justificadamente, los grupos de autodefensa ante la impotencia del Estado. La población esta cansada, temerosa,  y quien puede irse, se ha ido.