La ciudad emblemática de la industria automotriz de los Estados Unidos, Detroit, la ciudad más importante del estado de Michigan de la Unión Americana está en crisis y ese formato, y perfil, indican una línea, una senda para la sociedad norteamericana, en estos momentos.
Es tan difícil, tan enredado el problema que en las esferas político-financieras de los Estados Unidos desconocen la forma del cómo salvarla: la ciudad, este jueves pasado, 18 de julio, ante una corte federal, se declaró en bancarrota y esta declaración es el último, o penúltimo capítulo de una lenta agonía de más de medio siglo y de pésimas gestiones financieras, convirtiéndose así en la primera ciudad más grande Estados Unidos en haberse acogido a esta posibilidad – declararse en quiebra – que ofrece la ley.
Detroit, en el medio oeste de los Estados Unidos tiene deuda récord de $ 18 mil quinientos millones de dólares y la autoridad municipal se declaró insolvente para pagar esa cantidad.
La población de Detroit ha disminuido a menos de la mitad – más del 50% – desde 1950, pasando de 1.8 millones de personas, a 685 mil habitantes; la ciudad ofrece una imagen desoladora con 78 mil edificios abandonados y con graves problemas en los servicios públicos: por falta de presupuesto únicamente un tercio de las ambulancias está en servicio y el 40% del alumbrado público no funciona; los índices de criminalidad son los más altos en los últimos 40 años y la policía tarda, en promedio, 58 minutos en llegar al lugar del delito-crimen, frente a los 11 minutos, en promedio, en todo Estados Unidos; Detroit debe 9 mil millones de dólares a los fondos de pensiones de sus trabajadores y sus empleados públicos han trabajado muy duro y han seguido las reglas, y ahora su derecho a retirarse con dignidad está en peligro.
La ciudad únicamente tiene en sus arcas-cuentas bancarias 2 mil millones de dólares para pagar un total de 12 mil millones de dólares de la deuda que no está asegurada, y esta cantidad incluye los fondos de pensiones de sus trabajadores.
MÁS ALLÁ DE LOS ASPECTOS JURÍDICOS Y FINANCIEROS, LA QUIEBRA DE DETROIT ES REFLEJO DE LA CAÍDA DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ DE LOS ESTADOS UNIDOS, QUE VIVIÓ SU EDAD DORADA EN LAS DOS TERCERAS PARTES DEL SIGLO XX.






















