Dos incidentes, uno reciente, otro hace un año, ambos en el mismo lugar; el Aeropuerto Internacional de la Cd de México (AICN) nos dan una idea del tamaño del problema atribuible a ¿Incompetencia?, ¿Corrupción?, de una parte de la estructura encargada de vigilar ese lugar. El más reciente es el padecido por la maestra veracruzana Angel de María Soto Zárate, detenida en el Aeropuerto de la Cd. de México, acusada de traer una maleta con 10 Kg. de cocaína y encarcelada, con velocidad digna de mejores causas, en el penal de alta seguridad de Tepic. Detenida por la PGR basándose en acusaciones mal armadas, insuficientemente investigadas y peor sustentadas, estalla un verdadero escándalo mediático en las redes sociales por lo disparatado de la acusación. Los detalles de esta “equivocación” no los repetiremos pues son ampliamente conocidos al haber sido ventilados en casi todos los noticieros y la prensa escrita.
A raíz de lo anterior, al conocerse los detalles de la absurda detención, y con la prueba de los videos del propio aeropuerto que mostraron que la maestra viajaba solo con una mochila, no le quedó mas remedio a la PGR que desistirse de las acusaciones por voz del propio Procurador Murillo Karam.
Pero este incidente está lejos de haberse agotado. Tiene varias aristas muy sospechosas. Primero lo ya conocido, Ángel de María viajaba a Río de Janeiro para asistir a las “Jornadas Mundiales de la Juventud”. En la escala de Lima le fue robado el pasaporte. El consulado mexicano le expidió uno provisional para que pudiera regresar a la Ciudad de México, donde recuperaría su equipaje con una contraseña que le entregó la aerolínea LAN.
Curiosamente, el ticket entregado a la maestra por la línea aérea LAN amparaba no una sino ¡doce valijas!. Es fácil suponer que las otras once también contenían cocaína pero sólo apareció una, por cierto muy pequeña, las demás, misteriosamente, no fueron reportadas ni por el personal de aduana ni por la policía federal.
Relata el Lic. Jesús Paredes, abogado de la maestra, que en el ticket no venían especificadas el número de maletas, por lo que la maestra no se dio cuenta de ello, hasta que al estar frente al personal de LAN en México reclamando su equipaje. “Es de suponerse que llegaron otras 11 maletas también con droga. ¿Qué es lo que se puede concluir aquí? Pues que propiamente a ella la utilizaron”, señaló.
Fuentes de la PGR confirmaron que efectivamente fueron registradas 12 maletas con el mismo número de guía, por lo que ya se investiga qué ocurrió con ese equipaje que llegó al aeropuerto, pero que, extrañamente, no fue reportado ni por el personal de Aduanas ni de la Policía Federal que ese día estuvieron a cargo de la vigilancia e inspección del vuelo.
A estas alturas, ya con la presión de los medios encima, y exhibidas en su incompetencia y desaseadas maniobras, las autoridades mexicanas avisan que “suponen” que estos equipajes contenían aproximadamente 10 kilos de cocaína, cada uno, y que fueron recogidos por las bandas que desde hace años “trabajan” en el aeropuerto capitalino sin problema alguno. Así todo encaja, tan fácil como las subieron en Lima, así fueron descargadas en México y salieron de ahí sin ningún problema.
“Sesudas” investigaciones de las autoridades manejan la teoría de que las mismas personas que se llevaron las maletas fueron las que robaron el pasaporte de la joven y la “sacrificaron” con un equipaje que contenía 10 kilos del alcaloide. Por ese motivo se ha solicitado la colaboración de las autoridades peruanas para saber quien en realidad esta detrás de este envío de droga a México.
Hay que recalcarlo, no fue el alegato de inocencia de la maestra, misma que negó en todo momento ser propietaria de la maleta con droga, lo que la salvo de permanecer cuando menos 20 años en la cárcel por un delito que no cometió, ni tampoco las notorias inconsistencias de la acusación del MP, insistiendo en algo insostenible, sino la presión generada por las redes sociales, misma que alerto a los principales noticieros nacionales tanto radiales como televisivos e impresos.
El otro incidente también tiene como escenario el Aeropuerto Internacional de la Cd de México, y no hay problema alguno para ser relacionado con primero. Sucedió el 25 de junio de 2012, cuando tres policías federales fueron asesinados en la Terminal 2 del AICM por dos de sus compañeros, al ser descubierta su activa participación en una red del narcotráfico. La PGR avisó que investigaría a profundidad la red de corrupción entre policías federales y agentes aduanales del AICM que permitían, y permiten, el libre paso de droga.
A la luz de lo recientemente visto, parece ser que la investigación no ha ido muy a fondo.
























