Brasil la primera economía latinoamericana, una de las economías emergentes más potentes, integrante del llamado grupo de los BRIC – Brasil, Rusia, India y China -; una de las 10 economías más fuertes del mundo, mostró sus flaquezas en la inauguración de la llamada Copa Confederaciones: miles de brasileiros se manifestaron en las principales ciudades – Río de Janeiro, Fortaleza, Sao Paulo y Brasilia – en contra de la carestía del pasaje urbano y público foráneo, del alto costo de la gasolina, de la inequitativa e injusta decisión del gobierno Federal, de la República de Brasil, de canalizar dinero, millonarias sumas de dinero, a las obras del próximo mundial a realizarse en Brasil y no asignarlas obras de desarrollo social, de infraestructura urbana.
Y como en política la circunstancia cuenta, en la ceremonia de inauguración de ese evento deportivo los manifestantes se hicieron visibles a todo el mundo, y en todo el mundo, que su efecto movió a la presidenta de ese país, Dilma Rousseff, que propuso una serie de medidas económicas y reformas políticas – un referéndum para conformar una plataforma y la convocatoria para una asamblea constituyente- para calmar la ola de manifestaciones que subsecuentemente se dieron en todo el país.
De entrada, bajó el costo de los combustibles y del pasaje, pero, pocos días después informó que no habría referéndum para la reforma política.
Aluozio Mercadante, Ministro de Educación informó que Rousseff enviará al Congreso antes de octubre el pedido para que se lleve a cabo un referéndum para la reforma política en el país, aunque sin la convocatoria de una asamblea constituyente; sin embargo, la señora presidenta, encaminará a los presidentes de la Cámara y del senado la propuesta del Ejecutivo para la realización del plebiscito.
La intención de instalar una asamblea constituyente fue rechazada por el presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves; por el colegio de abogados, varios partidos políticos y organismos del poder judicial, con cuyos representantes Dilma Rousseff analizó y valoró el asunto.
La mandataria hizo la propuesta, aunque su idea inicial fue convocar a un referéndum, para instalar una asamblea constituyente que delibere sobre la reforma política que las multitudinarias manifestaciones que sacuden a su país demandan y que el Congreso discute desde hace 15 años sin resultado político en el sentido demandado por los manifestantes: MEJORES SERVICIOS PÚBLICOS, COMBATE A LA CORRUPCIÓN Y A LAS MALAS PRÁCTICAS POLÍTICAS, ADEMÁS DE REDUCIR LA ALTÍSIMA CARESTÍA DE LA VIDA Y EL POCO PODER ADQUISITIVO DEL SALARIO.
Los líderes políticos de Brasil desean que “los eventuales cambios resultantes de la consulta popular se apliquen en las elecciones de 2014, que dependerá de la voluntad de los congresistas lograr que se alcance el cambio esperado desde hace varios años”. Así que el camino es muy largo, pero se abrió una rendija en el monopolio del poder brasileño.






















