Hoy domingo 7 de julio habrá elecciones locales en 14 estados de la República  e independientemente de los procesos competitivos en cada uno de los estados protagónicos de este ejercicio democrático, a la mexicana, estarán en juego =evidencia muchas cosas, como la consistencia y cohesión del Pacto Por México, que está sostenido pro los alfileres de los intereses y dádivas y el perfil del comportamiento de las autoridades federales ante los sucesos político electorales de este día.

Estos 14 estados – Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Sinaloa, Zacatecas, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz y Tlaxcala –  el padrón se acerca a los 30 millones de ciudadanos con sus derechos a  salvo y podrán votar, pero en esta competencia electoral destaca un hecho: en estos 14 estados residen  más de 20 millones de pobres, de conformidad con el estudio del Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República.

En su documento, destaca que en la mayoría de los 1,348 municipios en disputa –Hidalgo únicamente renovará su H. Congreso local –  presentan condiciones de pobreza, que van desde el rango de Media a Extrema.

Independientemente de cualquier cosa, están las siguientes: 1°.-El actual mosaico político electoral partidista que hoy presenta el país, muy seguramente cambiará. 2°.-Igualmente, los pesos y equilibrios en cada estado sufrirán un cambio y matiz partidista. 3°.- La violencia político electoral está presente y, siendo la punta del iceberg, indica que los procesos podrían estar muy infiltrados, carcomidos por ese cáncer social que es la delincuencia. 4°.- Está la otra delincuencia, la de cuello blanco, que muestra la inequidad,  el desequilibrio en el ejercicio de los dineros  aplicados en las campañas electorales.

Es un hecho sumamente sensible que los partidos políticos mayores – PAN, PRD, PRI – , así como los chiquipartidos  – han rebasados los topes de campaña; se rumorea que TODOS  los partidos políticos con registro excesivamente rebasan  los topes de campaña y los topes asignados a la propaganda política en los Medios de comunicación y, sin embargo, en los libros y registros  contable y bancarios todo está súper bien, lo que indica que los mapaches cambiaron de vestimenta y ahora son técnicos en contabilidad y presupuestos los que hacen los trabajaos de limpieza financiera. Urge una nueva legislación para transparentar el manejo de los recursos de  todo tipo, particularmente los financieros asignados a los partidos políticos.

La violencia electoral es el otro asunto: Deben encontrarse urgentemente opciones de salida para desaparecer la posibilidad y el hecho de la presencia de cualquier forma de violencia, delincuencia e infiltración de la delincuencia organizada en los procesos de designación de candidatos, en las aportaciones, en los procesos de campaña, en el ejercicio del voto, en las presiones post electorales, así como en las acciones de administración y gobierno.

De no encontrarlas y aplicarlas en nuestros procesos democráticos corremos en riesgo de convertirnos en un gobierno infiltrado y en un Estado fallido.