La sociedad nacional ha sufrido en un año un ataque a su economía y una derrota reflejada en su bolsillo ante los grandes comerciantes monopolizadores que controlan los precios, las importaciones y la distribución de alimentos básicos, específicamente con el huevo y la carne de pollo: en un año, en promedio, cada uno subieron más del 60% y todo con la complacencia del Estado, quien únicamente consideró que autorizando mayores cupos de importación, habiendo mayor oferta, los precios bajarían y no fue así: los comercializadores e importadores=distribuidores manejaron los precios a su antojo y lograron estabilizar, fijar los p0recios de la carne de pollo y el huevo a su antojo e interés. Y todos contentos.: El pollo cuesta, dependiendo del lugar de compra, mínimo 42 pesos, cerrado y el huevo, el paquete de dieciocho piezas, 36 pesos.
Se avecina una nueva guerra en contra de la economía popular: A partir del martes 25 de junio del presente año, el gobierno mexicano restringió la importación cerdos y de -PED – la carne de cerdo proveniente de los Estados Unidos ante la presencia del virus de la diarrea epidémica porcina, con el fin de prevenir el ingreso el ingreso de esta enfermedad al territorio mexicano.
Por medio de la SAGARPA el gobierno mexicano extrema sus medidas sanitarias y acciones de vigilancia epidemiológica en zonas porcícolas para identificar incremento anormal de moralidad en los cerdos. Las acciones de SENASICA se suman a las investigaciones en las zonas de los predios en donde existen lotes de cerdos importados desde hace tres meses, cuando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos identificó el virus: el 17 de mayo.
La PED es muy similar a la gastroenteritis transmisible del cerdo –GET -, enfermedad común en este tipo de animales. La única diferencia es a través de pruebas de laboratorio, aunque la PED es mucho más grave.
¿Qué generará esta nueva plaga, real o artificial?
Encarecimiento de la carne de cerdo, porque con el petate de la difusión de enfermedad y contaminación en lotes productores de carne porcina, habrá escasez y encarecimiento y, como complemento, posible riesgo sanitario porque dada la porosidad de la frontera, el contrabando hará que haya en el mercado carne contaminada.
Y sucederá lo mismo que con el huevo y la carne de pollo: carestía y escasez.
Lo grave es que esta guerrita afectará el sensible y muy debilitado ingreso y capacidad de compra del salario mínimo y de la economía popular y el obrero y trabajador no podrán hacer nada, sólo pagar.






















