Avance tecnológico de indiscutible utilidad, la red de redes, la WWW, mejor conocida como Internet, es ya una herramienta indispensable en la vida actual.  Pero no todo es tecnología, cultura, educación y ciencia en la red; un fenómeno preocupante, de no tan reciente aparición pero si explosión, son las crecientes manifestaciones de un segmento de la sociedad, que utiliza esta herramienta no para instruirse ni para investigar, sino para vaciar sus más profundos rencores y patologías. Aprovechando el falso sentimiento de seguridad que da el anonimato, muchos usuarios utilizan la red tan solo para agredir, insultar y ventilar sus más profundos odios.

Veamos un ejemplo. El relativamente reciente asesinato de dos hijos del conocido comentarista de asuntos económicos, David Páramo, en su momento dio origen a una verdadera lluvia de insultos, algunos de extrema vulgaridad y violencia, emitidos con el único fin de ofender y burlarse del dolor de un padre ante el asesinato de dos de sus hijos. Recurriendo al lenguaje más soez que su escasa y primitiva educación les permite,  y amparados en un cobarde anonimato, estos especímenes, que dudaría en calificar de humanos, usaron este episodio para vengarse de un personaje que consistentemente ha exhibido las incoherencias, desatinos y errores de López Obrador.

 

Imposible equivocarse, los insultos provenían, sin duda alguna, de los violentos grupos de fanáticos identificados con las doctrinas del Mesías, y no es necesario siquiera investigarlo, ellos mismos así lo proclamaron; al igual que lo hacían los criminales nazis que al momento de ser ejecutados gritaban estentóreamente “Heil Hitler”, para no dejar dudas sobre su fidelidad y adoración al Führer.

Incluso al periodista Federico Arreola, conocido por su afinidad a López Obrador, al escribir sobre este tema deplorando la campaña de odio desatada por este asesinato, este grupo de acémilas lo tundieron con una gran cantidad de insultos.

Para ejemplo transcribo algunos de ellos, no los más agresivos, pues esos tienen un lenguaje impublicable, lenguaje que un humano civilizado no utilizaría ni en sus peores momentos de ira; pero parece ser que para los obradoristas, es el adecuado para tratar a quien no piensa como ellos. Eso sí, su común denominador es una pésima ortografía y carencia de sintaxis.

El primero, escrito por un tipo que se identifica como “Rufian de vecindario” nos da una muestra de su elevado pensamiento: “De mi parte que CHINGUE A SU MADRE, David Páramo me vale madre lo que le pase a el, a cualquier PRIISTA MIERDA  ellos no tienen entrañas ni se tientan el corazón para darle en la madre al pueblo. no soy de esos PENDEJOS que “ponen la otra mejilla” si ellos son culeros con la gente no tengo porque portarme de manera diferente con ellos. a CHINGAR A SU P… MADRE TODOS ELLOS!”

En el segundo, y derrochando refinamiento,  un personaje que se hace nombrar “Zoila”, al referirse a David Páramo eructa:  “seudo-periodista, patético y pagado por el sistema, es notorio su podredumbre como militante del PriAn,  La vida lo encauza a las misma atrocidades que defendió a capa y espada, la vida en forma Natural se encarga de cada quien, asi esperemos que los sátrapas, los embaucadores criminales del gobierno actual y anterior sientan en carne propia sus fechorías ante sus Ciudadanos y la Patria”.

En el tercer ejemplo, “Felipe” pontifica:  “Páramo ha aprendido, aunque no lo reconozca, que desde el 2006 AMLO era la mejor opción, lástima que ya no pueda regresar el tiempo ni cambiar sus actos pasados”.

Finalmente, por que el asunto de verdad da nausea, un personaje que se hace llamar “Pantalon miado”,  usando un lenguaje patibulario,  se dedica a insultar a Federico Arreola, a David Páramo   y remata su colección de majaderías con un “Viva AMLO, Viva la Dignidad”

Lo repito, hay un segmento muy enfermo en esta sociedad, segmento que ya perdió todo rastro de cordura y solo responde desde su intoxicado y fanatizado cerebro de reptil. Son peores que las terribles tropas SA, de infausta memoria, pues carecen de su valor y disciplina.  Nada, absolutamente nada, se puede hacer por ellos… ni con ellos; su daño y su maldad son permanentes y al parecer ya irreversibles.  El protervo sembrador de odios y discordias,  debe estar feliz.